Intestino y cerebro, aliados en salud emocional

CLAUDIA CORATELLA

¿Has visto que los intestinos y el cerebro tienen apariencias similares? La naturaleza no hace nada por casualidad, el órgano del sistema digestivo también reacciona a los estímulos ya que, de acuerdo con estudios científicos, posee el sistema nervioso más completo y grande después del cerebro, además de una gran responsabilidad en fortalecer el sistema inmune.

Gracias al continuo interés de los investigadores en el tema de los intestinos y el estado de ánimo, se ha descubierto que hay más de 100 millones de neuronas que envuelven el intestino, este es uno de los aspectos por el cual los científicos lo han considerado como un segundo cerebro.

Esta red neuronal contenida convierte al intestino en un segundo lugar de decisiones, que llamamos decisiones viscerales. No por casualidad, se dice que algunas emociones salen del estómago de forma espontánea.

Conocemos que desde el cerebro tomamos decisiones racionales, pero de acuerdo con los numerosos estudios, los científicos consideran que los
intestinos desempeñan un papel importante tanto en muchas decisiones, como en la aparición de muchos problemas psicológicos o psiquiátricos. El intestino es capaz de influir en la actividad del sistema nervioso central y, por lo tanto, proporcionar bienestar físico y emocional, o por el contrario, sensaciones incómodas como la ansiedad o el estrés.

Esto es debido a que las bacterias intestinales transmiten información al cerebro a través del nervio vago, que se extiende desde el tronco cerebral hasta el tracto gastrointestinal. Por ello existe una estrecha relación entre la microflora intestinal y el desarrollo del cerebro, ya que incluso en el intestino, las neuronas producen cambios en el estado de ánimo, relacionado a los neurotransmisores como la serotonina.

Las bacterias intestinales son una parte activa e integrada de nuestro cuerpo y son altamente dependientes de nuestra dieta y sensibles a nuestro estilo de vida. Los investigadores han observado que si se consumen muchos alimentos procesados y bebidas azucaradas, por ejemplo, las bacterias intestinales se ven seriamente comprometidas porque los alimentos procesados destruyen la microflora benéfica y los azúcares de cualquier tipo favorecen a las bacterias dañinas.

Las bacterias intestinales ayudan a mantener el contacto bidireccional entre el intestino y el cerebro, es decir, a través de ellas el estrés puede modificar la flora bacteriana, como del lado contrario, desde el intestino se pueden modificar estados de ánimo. Ambos sistemas se influyen mutuamente a través de neurotransmisores y hormonas. Por lo tanto, se está volviendo cada vez más claro que se necesita una alimentación saludable que mantenga la flora intestinal libre de contaminación ambiental que llega al cerebro con alimentos procesados.

En ese sentido sugieren que se consuman mas alimentos naturales y suplementos probióticos para optimizar la micro flora intestinal, y al mismo tiempo, mantener estados de ánimo saludables, que como vemos, no sólo se parecen físicamente, sino que uno es capaz de alterar o beneficiar el funcionamiento del otro.