¿Qué tan competente eres en el trabajo?

EMILIANO AGUIRRE

Quizás hayas experimentado esto en el trabajo o en la escuela : lidiar con alguien que piensa que es mucho mejor para su trabajo de lo que en realidad es. No sólo puede ser resultamolesto, también puede conducir a un desastre en lo que a actividades en equipo se refiere, dificultando el trabajo por el ego desmedido.

A este fenómeno se le ha nombrado el efecto de Dunning–Kruger, una tendencia cognitiva en la que la gente menos hábil sufre de una superioridad ilusoria, valorando erróneamente sus habilidades cognitivas más allá de lo que realmente son. Esta tendencia deriva de una inhabilidad intrínseca para reconocer la propia ineptitud.

Tal como la describen los psicólogos sociales David Dunning y Justin Kruger, esta superioridad resulta de una ilusión interna en la gente de pocas habilidades y de una mala concepción externa en la gente de grandes habilidades.

Esto es: "la mala calibración de los incompetentes deriva de un error acerca del yo, mientras que la mala calibración del más competente deriva de un error acerca de los demás."

De tal suerte, los más competentes podrían presumir erróneamente que las tareas fáciles para ellos también son fáciles para los demás, o que otros tendrán un entendimiento similar de los temas en los que ellos son bien versados.

Para que esto no ocurra más en tu trabajo aquí te dejamos algunos consejos:

  1. Lee mucho para conocer todas y cada una de las reglas del trabajo que desempeñas. Por ejemplo, no puedes saber si eres un mal escritor si no conoces todas las reglas gramaticales y ortográficas.
  2. Si sientes que una tarea está más allá de tu experiencia, reconócelo e investiga por qué no puedes contra ese obstáculo.
  3. No asumas las habilidades de los demás. No porque algo se te dé fácil (porque tienes experiencia en el área), se le dará igual a alguien más.
  4. No te cierres a aprender cosas nuevas de donde sea y de quien sea. Recuerda que siempre puedes aprender algo de gente que no hace o no sabe hacer lo mismo que tú.
  5. Pide una segunda opinión. Nunca sabremos qué hemos hecho si siempre lo vemos nosotros. Siempre es bueno arrojar luz nueva sobre nuestro propio trabajo