Mantener simple lo simple

Por Ferenz Feher, CEO y fundador de Feher & Feher

Si buscamos en el diccionario la palabra SIMPLE, encontraremos que tiene varios significados, de los cuales, el más importante nos dice que es “aquello que carece de composición, sencillo y que no presenta complicaciones o dificultades”. El término proviene del latín sĭmplus lo opuesto totalmente a las copias o al trabajo complejo.

En el mundo empresarial, ocurre casi siempre lo mismo. Hemos estudiado modelos económicos, sociales y empresariales de manera casi religiosa. Cada determinado tiempo lanzan nuevas teorías que remplazan a otras; en el pasado, las actividades comerciales humanas se basaban principalmente en el tipo de alimento que podías producir, para vender. Después, las empresas se basaban en el número de productos elaborados y la velocidad con que los podían vender. Con el paso de los años, la globalización se encargó de no sólo producir y vender de manera rápida y precisa, sino de diferenciarse en el mundo de competidores que día a día surgían en todos los sectores de la economía. Pero si creíamos que era suficiente, no es así.

Ahora es necesario ver toda esta maquinaria de consumo -> compra -> consumo con otros ojos: con los ojos de la simpleza. Porque después de ser las empresas más grandes, los servicios más rápidos y los más eficientes, hay que juntar todo con simpleza. Así, tenemos que el mundo empresarial de hoy está produciendo alimentos orgánicos, cuando antes se peleaban por idear mecanismos que preservaran las comidas mucho más tiempo, enlatando jamón, dulce y demás. Antes, las organizaciones buscaban tener escalones y escalones de puestos, unos arriba, otros a los lados, otros más abajo, etc. Hoy, he visto las estructuras organizacionales más planas, en donde funcionan mejor las cosas a la hora de hablar directo, que por medio de mails, minutas, faxes, y demás herramientas tecnológicas que en teoría, debían simplificar la vida de los trabajadores.

La simpleza de las cosas cotidianas, los saludos, los negocios cara a cara, todo esto nos está diciendo algo: tenemos que volver a nuestras raíces y mirar lo que está a nuestro alcance. Creo que si logramos esa dualidad entre lo moderno con lo “old fashion” podemos llegar muy lejos.

Algunos tips para ser simple en la oficina:

Planea tu día la noche anterior.

Tómate de 10 a 15 minutos para hacerlo. En ese tiempo destina tu energía a enfocarte sólo en el orden de tus actividades

Mantén una rutina de ejercicios y de alimentos.

Si tu cuerpo come bien, descansa y normalmente se ejercita, seguro lograrás más fácilmente tus metas.

Planta tu postura de “No molestar”.

Cuando estás en medio de un trabajo importante o estresante, es mejor que tengas distracciones mínimas para lograrlo.

Toma decisiones cuando estés en tranquilidad.

No es sabio decidir con molestias o o hambre, procura realizar los trabajos más pesados con frescura o menos estrés laboral.

No le des vueltas. Realiza tus actividades de forma sencilla, no te enfrasques en diseños, si no tienes todavía el arte aprobado, cumple cabalmente con la instrucción.

Mantén simple lo simple

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Si buscamos que todo salga perfecto, si no le damos la mínima oportunidad a lo fortuito, seguramente estás dejando que la creatividad muera dentro del trabajo. ¡No lo permitas!

Recuerda que las cosas rebuscadas no siempre son las mejores, por eso hay que ser simples. No es secreto que uno de los genios de la historia de la humanidad como Leonardo DaVinci haya dicho alguna vez que “la simpleza es la máxima sofisticación”.