Enamora al cliente y mantén su amor toda la vida

Adina Chelminsky
Co-fundadora de Business Inteligence de Feedbox México

Las parejas están en crisis, las antiguas formas de conquista ya no sirven y la mayor parte de los idilios terminan en divorcio…. No, no estoy hablando de los amores entre hombres y mujeres, sino de la relación de una empresa con sus clientes.

Todos, sin importar a que nos dediquemos, tenemos clientes. No importa si son los clientes que compran nuestros productos o nuestros jefes o colegas a los que tenemos que vender nuestro trabajo. El arte de ser un buen vendedor es indispensable en cualquier rama profesional ya que de los “clientes” dependen nuestros ingresos y, por tanto, son la bisagra de nuestra estabilidad financiera.

Las finanzas personales sanas no empiezan en la sala de un asesor financiero o en la bolsa de valores, sino en el trabajo que realizamos día a día. Así como el cuerpo humano necesita que la sangre fluya para tener vida. El cuerpo financiero que todos tenemos dentro (aunque para algunos sea un poco flaco) necesita tener ingresos constantes y crecientes para poder tener salud y funcionar.

Es por ello que nos tenemos que volver vendedores de nuestro trabajo (o productos) con estos cuatro mantras en mente:

1.- “No soy un vendedor, soy un solucionador”.
Tu trabajo como empresa, empleado o profesionista no es vender un producto o servicio, sino soluciones. El eje diferencial de tus productos debe ser el ayudar al cliente a cubrir necesidades específicas, por más triviales que parezcan. Cuál es la mejor forma de saber qué es lo que necesita el cliente ¿estudios mercadológicos? No. ¿fórmulas matemáticas? No. ¡Tu buzón de quejas y sugerencias! Oye a tu cliente (a tu jefe, a tus colegas) son tu mejor asesor.

2.-“Trata a tu cliente como a ti mismo”. La primera regla de las relaciones humanas, desde tiempos bíblicos, es el precepto más importante en el trato con el cliente. Aún al cliente más demandante y difícil dale el mismo trato que te gustaría recibir de otras empresas. Ayuda a generar un ambiente de trabajo sano y productivo.

3.-“Enséñale a tu cliente que es lo que necesita”. El cliente no consume, muchas veces, porque no sabe que un producto existe. Una buena empresa debe tomar las necesidades que el cliente conoce solamente como el punto de partida y debe enseñarle como ampliar los horizontes de lo que “necesita”.

4.-“Sé un caballero (o una dama)”. En los negocios como en la vida, los buenos modales nunca pasan de moda y hacen una gran diferencia en las relaciones que buscamos construir. El tener empleados correctos y educados es la mejor inversión de cualquier empresa, su costo es cero y sus beneficios son incontables. Cosas tan “insignificantes” como una sonrisa, utilizar las palabras mágicas (por favor y gracias) y ser humildes en nuestro trato. Tiene que ser una actitud honesta, una conducta general, nunca sabes si el mini-cliente de hoy se va a convertir en el gran comprador de mañana.