¿Cómo recibes la retroalimentación negativa?

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La crítica a veces puede no ser bien recibida ¿Tú cómo la tomas?

Todos cometemos errores, está en nuestra naturaleza observar, actuar, equivocarse y repetir el ciclo de cero. Diversas culturas orientales, incluso, consideran los errores como una oportunidad de aprender.

Esto levanta una pregunta: ¿Por qué nos molestamos cuando alguien critica o señala nuestros errores, si al final del día se trata sólo de “crítica constructiva”? La respuesta, sin embargo, es simple: es nuestro ego interponiéndose.

De acuerdo con Peter Bregman, CEO de Bregman Partners, una empresa que se dedica a mejorar el liderazgo, “uno nunca se siente bien al oír que se equivocó o que falló en algo. Además, es especialmente molesto darte cuenta de tus puntos ciegos cuando pensaste que hacías un buen trabajo”.

Así, nuestra intuición no concuerda de inmediato con la validez de la crítica, pues tendemos a cuestionar las cosas que no podemos ver por nuestra cuenta. Estas son algunas formas en las que nuestro ego se interpone al recibir retroalimentación, de acuerdo con Bregman:

  • Hacerse la víctima: “Tienes razón, pero no es mi culpa”.
  • Orgullecerse: “Tienes razón, pero estuvo bien”.
  • Minimizar: “La verdad no es para tanto”.
  • Negar: “¡Yo no hago eso!”
  • Evadir: “¡No necesito esto!”
  • Culpar: “El problema son los demás”.
  • Contrarrestar: “Hay muchos otros ejemplos de que he actuado diferente”.
  • Atacar: “Pues quizá lo hice, pero tú hiciste (cualquier otra cosa)”.
  • Rechazar: “Es que no sabes nada de (el asunto en cuestión)”.
  • Desviar: “Ese no es el problema”.
  • Invalidar: “Le he preguntado a otros y nadie está de acuerdo con tu crítica”.
  • Bromear: “No sabía que era tan cretino (o cualquier calificativo parecido)”.
  • Exagerar: “Esto es terrible, soy horrible”.

Si llegas a notar que dices o piensas de alguna de esas formas, puede que tengas que calmar un poco tu ego para adquirir algo de aprendizaje.

Mucho se ha dicho sobre cómo recibir bien la crítica, pero se puede resumir en un cambio en nuestra respuesta emocional. Sólo necesitas una respuesta simple y confiable:

“De verdad aprecio que te hayas tomado el tiempo y el esfuerzo de decírmelo, gracias”.