¿Vida acelerada? Cuidado con el síndrome de Surmenage


El padecimiento se manifiesta por un casancio intenso y continuo que tiene como característica que no se alivia con descansar
VALENTINA GONZÁLEZ YÁÑEZ*

Rosalba nunca había faltado al trabajo, siempre estaba lista para empezar sus labores desde muy temprano, algunas veces desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la mañana del día siguiente, pero aquel día ya eran las ocho de la noche y nadie sabía de ella. Sus hermanas preocupadas la buscaron en su casa y ahí estaba, en su cama fuera de sí.

Aún vestía la pijama, al parecer no pudo levantarse en todo el día, pero por lo que le contaron y por cómo encontraron el lugar, probablemente sólo se levantó al baño e incluso habló con su asistente para ver pendientes, pero la verdad es que ella no recuerda nada.

Un año y medio antes de aquel colapso intelectual, Rosalba realizaba intensas jornadas de trabajo, llevaba un ritmo sumamente acelerado como Gerente de Operaciones y Relaciones Públicas de un club social, donde desempeñaba funciones como la administración, relación con socios y toda la parte creativa, incluso se involucraba en la cocina, “Me esmeraba en cada detalle, en la presentación de los platos, soy muy escrupulosa quería que todos se vieran iguales, que todo estuviera perfecto”.

Pero Rosalba presentaba los principales síntomas de lo que se conoce como Surmenage o Síndrome de Fatiga Crónica. “Me empecé a sentir cansada era demasiado lo que estaba abarcando, tenía fatiga, pero no presté atención, dejé de dormir bien, de hacer ejercicio, no me daba hambre. Cuando sentía la presión de mis jefes me agobiaba más”.

¿Qué es el Surmenage?

Es un casancio intenso y continuo que tiene como característica que no se alivia con descansar y que no es causado por otras enfermedades, sino por el estilo de vida, según Daniel Alejandro Díaz,  médico adscrito a la Coordinacion de Enseñanza de los Servicios de Atención Psiquiatrica de la secretaría de Salud.

Las personas que tienen este síndrome y que no se han dado cuenta, pueden experimentar un tipo de bloqueo del sistema nervioso, severa pérdida de la memoria, problemas de concentración, desmayos y estados de shock tal como le ocurrió a Rosalba cuando se enfrentó al estado más crítico de este mal.

“Un fin de semana antes pasé mucho tiempo dormida, eran de esas veces que ya no te puedes levantar, me sentía muy agotada. El lunes me sentí muy cansada y de malas, pero fui a trabajar. Ese mismo día, antes de ir a dormir pensé en todos mis pendientes del día siguiente; en que tenía trámites pendientes y me acosté con esa preocupación a la media noche, es lo último que recuerdo”, comentó Rosalba.

Indudablemente, las personas más propensas a este mal son aquellas que son ansiosas y aprensivas, por la poca capacidad de afrontar el factor estresante con lo cual tienden a  abrumarse. Sin embargo, si un individuo tiene muchas presiones y experimenta grandes cantidades de estres por su trabajo, independientemente de su personalidad, puede caer en este síndrome.

De acuerdo con Mónica Herrera, Presidenta de la Asociación Cadena de Ayuda Contra la Fibromialgia, después de que una persona está realmente fatigada durante más o menos seis meses, sus actividades físicas y rendimiento empiezan a bajar y esto empeora los síntomas como dolor de cabeza, dolores musculares, de articulaciones, problemas de memoria y concentración.

Después de la terrible experiencia que vivió Rosalba, en la que también sufrieron sus familiares al encontrarla en estado de shock, ella aconseja a quienes se consideran “superwoman”, que es importante  que reconozcan cuando se están excediendo, “Descansar cuando el cuerpo lo pide, pues está avisando que algo anda mal, pero luego no prestamos atención. No puedes dar tu vida a cambio de tu trabajo”, agregó.

Y es que todo el tiempo se ha dicho que las mujeres pueden hacer muchas cosas a la vez y por la misma razón se abusa de esa cualidad, pero  no delegar, excederse en el trabajo, la autoexigencia y nunca decir “no”, cuando ya  ha sido suficiente puede traer graves problemas a la salud tales como el Surmenage o el Síndrome de Fatiga Crónica. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo oficial su existencia  en 1989 y se estima que para diagnosticarse como tal,  la persona afectada debe haber bajado su rendimiento psico-físico hasta en 50 por ciento.

De esta forma, las causas de este problema pueden ser varias, pero todas relacionadas con un sólo tema: la autoexigencia. Estrés, problemas en el trabajo o en la vida personal y tensión emocional que disminuyen las defensas y pueden desencadenar un problema que  deje secuelas para toda la vida.

Es importante acudir al médico cuando sientas que el cansancio físico o mental no mejora con el descanso o que te sientas triste por un prolongado tiempo; cuando empiezas a perder el gusto por hacer cosas que antes te gustaban; cuando el insomio sea frecuente; transtornos de humor e incluso la aparición de enfermedades somáticas. Sin embargo, esta sintomatología no se presenta de la noche a la mañana, estos factores aparecen con el tiempo.

“Hay que estar muy alertas acerca de estas señales del organismo, que pueden ser producto del ritmo de vida intenso, entonces, cuando empiecen los dolores de cabeza, la ansiedad, problemas con el apetito y sueño, que son los indicadores de que algo está mal, es momento de hacer un alto en el camino y acudir al médico”, explicó el doctor Daniel Alejandro Díaz.

El especialista asegura que el cambio de vida es fundamental para evitar o erradicar este problema, tales como mejorar hábitos de sueño, alimentación, hacer ejercicio, meditación, yoga. En  casos extremos se utilizan medicamentos para disminuir la ansiedad y depresión  que puede ser una grave consecuencia de este problema. 

Aprende a lidiar con el estrés

Para evitar este mal, la coach y experta en el manejo de estrés María Teresa Zavala, aseguró que se deben alinear las actividades con el plan de vida, estar motivados  y reconocer los indicadores.

Si tienes más de uno de los síntomas del síndrome, es conveniente que te detengas un momento y reflexiones, existen estresores cotidianos que te afectan, pero si los identificas, será más fácil que trabajes en erradicarlos o controlarlos. Comienza por responder estas   sencillas, pero esenciales, preguntas: ¿Con qué frecuencia te sientes así?; ¿Qué circunstancias lo detonan? y ¿Cómo lo manejas?

Un estresor es algo que te conduce directamente a sentirte sobrecargada o abrumada. En cada persona estos son diferentes y pueden tener causales que van desde la condición del entorno, oficinas pequeñas y mal iluminadas o con ruido constante, tonos de voz determinados, mal manejo de la administración del tiempo, poca organización en el trabajo, poca motivación por parte de los directivos, lo cual se suma hasta crear un estado de angustia y opresión por las acitvidades diarias.

Existen  cuatro alternativas ante los diferentes estresores:

1. Ignorar. Es importante tener prioridades y tiempos de entrega realistas y decir “no” ante circunstancias en las cuales no puedas cumplir con la fecha prometida.

2. Adaptación. Hay circunstancias que no cambiarás, pero puedes mejorar o modificar el entorno, como poner música agradable, plantas o decorar el lugar de trabajo, entre otros. Amóldate a lo que te estresa por medio de asociarlo con algo agradable. Cuestiona si lo que te molesta depende de tí o cargas muchos “deberías” o mapas internos de cómo debe ser el mundo.

3. Cambiar el estresor. Es una constante no ver  la verdadera dimensión de las cosas y darles una importancia desproporcionada. Otorgar la importancia adecuada a las situaciones, te ayudará a sentirte más tranquila.

4. Aceptar. El mundo está lleno de prejuicios y la gente quiere cambiar lo que no cambia. Cuando tu diálogo interno tiene un mapa lleno de planes de cómo debe ser el mundo y no encaja con la realidad, es común la frustración y el enojo ante las cosas. Haz un plan de actividades, con lo que te gusta y los pequeños placeres que harán que tu vida valga la pena. Al final, felicidad es igual a la frecuencia de cosas elegidas por ti y que te hacen sentir muy bien cada día.

Mujer Ejecutiva*