Cuotas de género ¿Se acabaron las “Juanitas"?

Desde el año pasado se intensificó el tema de las cuotas de género y se volvió prioridad en la agenda pública nacional; ello derivó en una reforma que prohibió esta figura en el Congreso
VALENTINA GONZÁLEZ YÁÑEZ*

La cuota de género en la política nacional siempre ha sido un tema controvertido y a veces indignante por la poca participación de las mujeres en puestos de elección popular. Podría pensarse que se debe a que las mujeres no quieren pagar el costo de renunciar a su vida de pareja y familiar, por desempeñar un trabajo que les exige mucho tiempo, pero la realidad es que ha sido poco el apoyo en fomentar e incentivar la participación femenina en este ámbito, un problemas que, lamentablemente, no es exclusivo de México.

Desde el año pasado se intensificó el tema de las cuotas de género y se volvió prioridad en la agenda pública nacional y ello derivó en una reforma que prohíbe a las “juanitas” en el Congreso de nuestro país. Este resultado es producto de una intensa lucha, ¿conoces la historia? Sin embargo, recientemente se hizo justicia a muchas mujeres que por muchos años han trabajado arduamente para ganarse un lugar en la política mexicana.

La resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) es sólo un avance del trabajo que se tiene que realizar en materia de igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. De acuerdo con el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la media mundial de parlamentarias es de 12%, aunque en Europa ronda 15% y en los países árabes apenas es significativo. En tanto, en nuestro país se ha registrado un aumento lento: hace más de una década en la Legislatura 1997-2000 (LVII) la participación alcanzó 16%, mientras en la actual, 2009-2012, el promedio es de 20.3%.

El origen de la reciente sentencia del TEPJF se dio cuando un grupo de mujeres de la sociedad y de diferentes partidos políticos fueron convocadas por Patricia Mercado para crear la red de Mujeres en Plural con el objetivo de impulsarlas en espacios de toma de decisiones. Desde entonces, su unión y fuerza ha trabajado en propuestas como “Tres espacios, tres mujeres”, para que el Consejo General del IFE fuera ocupado por mujeres, ya que de los nueve consejeros, sólo una era mujer.

Mujeres en Plural, una red que representa a políticas, economistas y académicas del país también impulsó una reforma política para lograr una reforma constitucional que incluyera la paridad como un principio democrático. En el camino de esta lucha se encontraron con el acuerdo del 17 de octubre de 2011 donde el IFE establece los criterios para el registro de candidaturas.

“Descubrimos que se le estaba dando mucha 'manga ancha' a lo que en cuotas de género se conocen como la excepción de la cuota, pues el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) establecía de 40 a 60 por ciento a partir de la reforma 2007-2008, es decir excepto cuando las candidaturas fueran electas en procesos democráticos. El IFE establece lo que, a su consideración, es un proceso democrático, de esta forma todos los partidos tenían las vías para no cumplir la regla”, asegura Martha Tagle, Coordinadora regional de la cuarta circunscripción del Movimiento Ciudadano y ex Diputada Federal en la LX legislatura.

Así surgió el grupo de 10 mujeres (cinco de Movimiento Ciudadano y cinco de partidos políticos como el PRI, PAN, PRD y Nueva Alianza) que impugnaron esta desición a través de los Juicios para la protección de los Derechos políticos electorales conocidos como JDCs. De acuerdo con Tagle, les preocupaba involucrarse en este asunto al no saber el alcance que tendría, “Quisimos avanzar en este tema porque las proyecciones que existen en cuanto cuota de género es que para alcanzar un 50-50 tendrían que pasar 50 años, por lo cual la resolución del pasado 30 de noviembre ha sido histórica”. Ellas fueron el origen de la sentencia del TEPJF, la cual estableció que los partidos están obligados a postular al menos a 40% de mujeres candidatas a diputaciones y senadurías.

“Lo que dice el tribunal es que se va a cumplir con ese 40%, pero no sólo en las candidaturas de propietarios, sino en la fórmula completa, es decir, también la suplente tendrá que ser mujer, para que la cuota no sólo se cumpla en la candidatura, sino en el ejercicio del cargo”, afirma Paula Soto, Directora de Participación Social y Política del Inmujeres. Explicó que con esta resolución a los partidos políticos se les cierra la puerta para continuar con la “simulación”.

Pues, aunque siempre ha existido el fenómeno de las llamadas “Juanitas” (mujeres que renuncian al puesto para el que habían sido electas para después dar paso al suplente hombre) fue hasta 2009 cuando se intensificó el problema y empezó a ser más visible. “Surgieron voces que denunciaron las solicitudes de licencia que se dieron al principio de la actual legislatura. Pero siempre habíamos tenido el caso de mujeres que renunciaban al puesto que habían sido electas para después darle paso al suplente hombre”, añade Soto.

Según el artículo 221 del Cofipe, si un partido no cumple con las cuotas de género, el IFE le requerirá que en el plazo de 48 horas rectifique la solicitud de registro y, en caso de no hacerlo le hará una amonestación pública e incluso una sanción económica. La sentencia es clara, obligar a que haya más mujeres, pues todos los partidos políticos o coaliciones deben cubrir al menos 120 candidaturas para el caso de diputados y 26 para senadores. ¿Cómo surgen las cuotas de género?

El Instituto de las Mujeres asegura que las cuotas de género son la garantía que se otorga a las mujeres para tener acceso a espacios y surge porque sí existía participación de la mujer en el ámbito político, pero no tenían acceso a los espacios de poder.

“Las cuotas llegaron a hacer visible un tema: a que la gente volteara a ver que había mujeres no solamente con trabajo, sino con muchísima capacidad y habilidades de negociación y políticas para ocupar cargos”, explica la funcionaria del Inmujeres.

A su vez, Martha Singer, académica y coordinadora de investigación del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, asegura que las cuotas de género surgen por el bajo número de mujeres que en nuestro país han accedido a los cargos de representación popular, en presidencias municipales, congresos locales y en el Congreso de la Unión, donde el número de mujeres que ocupa un escaño o curul es muy pequeño.

“Desde que se estableció la ley de cuota de género, no se ha cumplido ni con 40% de las propuestas de candidatura, ni con la llegada de 40% de mujeres a la Cámara. Los partidos cumplen con la forma, pero no con el fondo y no se han visto reflejados en esta ley y han tratado de esquivarla con diferentes maneras, pasando por alto que se trata de garantizar la equidad de género”, afirma.

Partidos se resisten

Hasta antes del registro de candidaturas, un grupo de militantes del PRI levantó una impugnación ante el IFE argumentando que la modificación de las reglas para la postulación de candidatos afectaba su derecho para ser registrados como candidatos a diputados o senadores federales por el principio de mayoría, toda vez que su partido ya había lanzado las convocatorias respectivas.

Las especialistas coinciden en que la sociedad mexicana tiene un ligero número mayor de mujeres que hombres, por lo cual no es entendible que ellas ocupen pocos cargos de representación popular, por el conjunto de políticas que las han subordinado y privado de la libertad para ejercer sus derechos.

“Los partidos que tienen que nombrar a muchos candidatos colocan a las mujeres en lugares donde saben que no van a ganar, en las listas de plurinominales, en los últimos lugares donde los repartos de votos para traducirlos en curules no van a alcanzar o en espacios para la elección de diputados de mayoría en elección de distritos, donde los partidos saben que son débiles. Entonces de entrada, las candidatas van en las listas o candidaturas en puestos de representación de mayoría relativa, a sabiendas de que no van a ganar la elección”, opina Martha Singer.

Al respecto, Martha Tagle asevera que ha habido mucha resistencia en cuanto a la resolución, el problema más difícil de regular es que a las mujeres en los partidos políticos las van a mandar a los distritos más complicados, “Los partidos políticos y coaliciones saben muy bien cuáles son los distritos que tienen perdidos y ahí es donde podrían cubrir la cuota de género”. Otra limitante a la que podrían enfrentarse es al poco financiamiento para sus campañas, ya que los partidos deciden cómo destinar los recursos al clasificarlos en quién tiene más y menos posibilidades de ganar.

“A las mujeres se nos clasifica en los perfiles menos competitivos y somos quienes menos dinero recibimos para campañas, eso nos limita mucho a llegar a puestos de elección popular ”, añade Tagle. Sin duda, esta sentencia hace justicia a tantas mujeres que han trabajado para lograr un cargo de elección popular y pugnar en pro de la ciudadanía, pero aún falta mucho. La sociedad y en especial las mujeres, debemos dejar de lado las exigencias personales e involucrarnos en la agenda pública.

*Mujer Ejecutiva