Las mujeres toman el mando en las empresas familiares


La participación y empuje de las herederas en los puestos de alta dirección de las compañías mexicanas cada vez es mayor, aunque todavía falta gran camino por recorrer
MARTA PASTOR

Cada vez es más difícil recordar aquella época en la cual las mujeres nacían predestinadas a llevar una vida dedicada al cuidado del hogar y la familia; hoy es “natural” y casi obligatorio que las jóvenes se preparen para una vida profesional a la par de una familiar.

Una nueva generación de mujeres empresarias se abre, poco a poco, paso entre las “encorbatadas” cúpulas de las mayores compañías mexicanas. Por su sangre y apellido, tienen derecho a heredar algunas de las corporaciones más importantes; por su ambición e inteligencia, están dispuestas a dirigirlas y a robar, en algunos casos, el puesto que por tradición se habría reservado para sus hermanos. Ellas son la cara más visible del lento, pero progresivo, ascenso de las mujeres al poder económico empresarial.

Contrario a la idea de que las mujeres son vulnerables a los conflictos y por ello de juicio cuestionable, estudios recientes señalan que ellas están educadas a atender las necesidades emocionales de quienes las rodean, habilidad que se requiere en cualquier área laboral, que para la dirección empresarial resulta de crucial importancia, por ello eso las mujeres se han vuelto una alternativa atractiva en lo que a sucesión en los que a empresas familiares se refiere.

A partir de que la elección del sucesor se basa en la preparación y la capacidad de dirección que un individuo demuestra, cabe resaltar que la mujer tiene además una ventaja muy importante frente al hombre: la influencia de sus roles sociales y culturales, pues tienen la capacidad de influir en las expectativas y responsabilidades, tanto de su familia como de quienes están bajo su cargo. Esta influencia mejora y facilita la comunicación en las empresas familiares, ayudando tanto a la prevención de conflictos, como a su pronta y pacífica resolución.

Tras la sucesión existe una tendencia de los hombres a “hacer las cosas a mi manera” y “demostrar quién soy”, esto en la mayoría de los casos afecta la estabilidad de la empresa, caso contrario al que han demostrado las mujeres, donde es más frecuente que se apeguen al modelo existente, al hacer más “suave” para la empresa el proceso de transición.

Por otro lado, y en número mayor, están las mujeres que no están directamente inmersas en la alta dirección, sin embargo, participan de manera activa en la toma de decisiones o atienden las necesidades de la familia empresaria; es decir, dirigen el Consejo de Familia.

Protección equívoca

Desde una equivocada visión de tradicionalismo protector de los fundadores, parece como si se quisiera proteger a las hijas de la “dureza” del ejercicio del liderazgo empresarial. La realidad, sin embargo, se ha encargado de desafiar esta idea con una nueva situación de la mujer como protagonista en puestos de liderazgo, tanto en Empresas Familiares como en no familiares y en ambos casos con éxitos rotundos.

Los ingredientes básicos del mejor líder no son ser primogénito o varón. Estos no están vinculados a lo masculino o femenino, sino a algo más complejo y sutil como la formación, el compromiso, el carácter, la experiencia, la voluntad, el tesón y la ambición, entre otros. Y todas estas cualidades no tienen género, como se demuestra todos los días con ejemplos de hombres y mujeres que saben llevar sus empresas por el camino del éxito.

Panorama optimista

Es obvio que el camino de la mujer empresaria es amplio y bien trazado, es indiscutible que los logros que han alcanzado en los últimos veinte años son contundentes con respecto al de sus antecesoras y hoy en la mayoría de los países no es cuestionable su capacidad de ejecución ni de mando pero, por desgracia, todavía existen algunos prejuicios que no permiten a las mujeres demostrar sus capacidades al timón de la empresa, aun y cuando ésta sea de propiedad familiar. Es necesario que las hijas reciban el mismo estímulo y las misma oportunidades de preparación que sus hermanos, lo anterior no solo a nivel profesional, también a nivel personal.

Las mujeres deben conocer y aceptar su potencial actuando como piezas relevantes ante la continuidad de sus empresas familiares y crecimiento del patrimonio familiar; su rol es muy importante, poco conocido y poco promovido.

*Mujer Ejecutiva