Oportunidad y pasión, motor de las emprendedoras

Las mujeres en la región de América Latina y el Caribe que deciden iniciar sus empresas, lo hacen motivadas principalmente por la oportunidad, ya sea porque identificaron o crearon una necesidad en el mercado, seguido de la pasión por su emprendimiento y el deseo de lograr una independencia económica.

Los datos son parte del estudio , Liberando el potencial de crecimiento de las emprendedoras en Latinoamérica y el Caribe, realizado por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), en colaboración con Ernst & Young.

Para la realización del trabajo, se entrevistó a 420 emprendedoras en nueve países de la región, debido a que, “hasta ahora, ha habido muy poco conocimiento sobre quiénes son (las emprendedoras), y cómo perciben sus éxitos y retos”, dijo Nancy Lee, Gerente General del FOMIN.

El perfil de las emprendedoras es el siguiente: tienen entre 30 y 49 años, están casadas o viven en pareja y tienen hijos, provienen de familias con historial emprendedor, pertenecen a un nivel socioeconómico alto o medio-alto y cuentan con estudios superiores.

Al inicio de su emprendimiento, revela el estudio, las mujeres suelen tener una visión local, la mayoría de las entrevistadas buscaba establecer empresas grandes o medianas dentro del país (44%), mientras que los hombres comienzaron con expectativas de alcance internacional (61%).

Sin embargo, estas ambiciones se transforman con el tiempo, y posteriormente se ubican en niveles similares.

El estudio también identificó que las mujeres emprenden principalmente en sectores tradicionalmente vinculados a su género, como manufactura, servicios a negocios, y alimentos y bebidas. Mientras que sus contrapartes masculinas se enfocan a software, internet, y servicios a negocios.

Respecto a los fondos para financiar sus empresas, tanto para comenzar como para expandirse, las mujeres se concentran en una pequeña red de contactos, puesto que acostumbran recurrir a su círculo cercano de familiares, amigos o pareja.

Para los hombres, el apoyo económico de esta fuente es el principal para arrancar sus compañías, pero al crecer buscan a mentores, inversionistas privados y asociaciones de emprendedores para obtener capital.

A pesar de las diferencias en el emprendimiento femenino y masculino, 88% de las mujeres no percibe que su género fuese una limitante para avanzar una vez que sus empresas superan su etapa inicial.

Susana García Robles, Oficial Principal de Inversiones del FOMIN , reconoce que pese a los avances en la participación femenina en el mundo emprendedor, “aún hay retos que afrontar”, como la falta de diversificación en las redes de contacto de las mujeres en relación a los hombres, lo cual les dificulta “acceder a una variedad de mecanismos de financiamiento como los inversores ángeles y los fondos de capital semilla y emprendedor”.