Hanna Jaff, éxito es educación

A su corta edad tiene una interesante y prometedora trayectoria, se trata de Hanna Jaff Bosdet, una política y filántropa de 28 años, quien llegó a México hace dos años.

Def ini t ivament e Hanna convirtió en un hecho, la frase 'predicar con el ejemplo'. “Quería ser una política preparada, sé que la experiencia me la darán los años, pero deseaba tener las bases y la maestría, ser una mujer que ha estado en varias partes del mundo, para ahora tener y dar una opinión global, ésa es la meta que siempre quise”, expresa contundente.

Para forjar el futuro que deseaba, requería emprender una gran empresa, así que ávida de conocimiento, determinó dejar su casa al cumplir 17 años, una vez que concluyó los estudios de preparatoria en San Diego, Estados Unidos, lugar donde nació, para dedicarse en los siguientes diez años a trazar su carrera.

Hizo maletas y partió a París, Francia, para incorporarse a La Sorbona a estudiar francés. Después se trasladó a México y entró al Tecnológico de Monterrey donde hizo convenio en conjunto con la Universidad Nacional de San Diego para concluir la licenciatura en Psicología. Y para no perder el paso —y porque las expectativas planteadas lo requerían— hizo una maestría en la Universidad de Harvard, Boston, en Artes Liberales en Relaciones Internacionales. De Boston siguió a las Universidades de Columbia, Nueva York, ahí obtuvo diplomados y estudios en Ciencias Políticas, Criminología y Liderazgo.

Sus raíces

La mezcla de tres culturas son la esencia de Hanna: mexicana, kurda y estadounidense, situación que culturalmente la ha colocado en diferentes escenarios al perseguir un mismo fin: que los jóvenes tengan acceso a la educación.

La familia de su papá lleva nueve siglos participando en la política Kurda, es descendiente de la tribu Jaff, quienes tuvieron una importante participación política en Kurdistán. “Mi tatarabuelo Mohamed Pasha Jaff siempre apoyó los derechos humanos y allá es reconocido por eso”. Y hace cinco generaciones llegó de Francia a México su tatarabuelo materno, Carlos Henry Bosdet Fixott, “él instaló los primeros teléfonos en México, en el Castillo de Chapultepec y en Palacio Nacional, e instaló las primeras tres mil líneas telefónicas”, relata.

“Mi mamá es mexicana de Tijuana, Baja California y mi papá es Kurdo, de una región en Medio Oriente que abarca Irán, Siria, Turquía y Iraq”. Sus papás tienen culturas diferentes y en Hanna se concentra la esencia de cada uno, ya que conoce y participa en los rituales y costumbres de cada país, “mi papá es musulmán y mi mamá católica, tienen culturas diferentes, ella festeja la navidad y él ramadán”.

Al conocer de primera mano los problemas socio económicos y de las diferencias culturales en ambos países, opina: “México tiene problemas, hay que ser realistas y sensibles, pero no se compara con no tener libertad de expresión, estar en guerra o no tener acceso a educación y elegir con quién casarte, son cosas que no nos damos cuenta que suceden hoy en otros lugares”.

Estas enseñanzas concluyen en una idea concreta: “Ayudar sin esperar nada a cambio, seguir adelante todos los días porque te nace y querer mejorar porque la manera de hacer historia es ayudar a tu país”.

Transformación de la historia

“Siempre quise ser política y filántropa al mismo tiempo, más filántropa que política, quise escribir libros, mejorar, ayudar y ser parte de la transformación de la historia, igual que mi familia, mis antecedentes, porque si ellos pudieron en esos tiempos tan difíciles de guerra, yo también puedo”, asegura.

Con base en su experiencia y la mentalidad antes expuesta, dirigió su camino hacia México, donde ahora trabaja como Secretaria General de Juventud Revolucionaria, una organización que integra a 28 mil jóvenes.

Tocó puertas y hubo respuesta: “México da oportunidades a los jóvenes preparados hombres y mujeres por igual. Soy prueba de eso, hace año y medio me dieron la oportunidad de trabajar como Sub Secretaria de Migrantes y ahora en este puesto”.

Además, en 2013, creó la Fundación Jaff, de la cual expresa una gran satisfacción porque en este corto tiempo ya suman 6,000 afiliados y han realizado 32 eventos, en el más grande convocaron a 80 mil personas.

Tienen varias sedes distribuidas en el país, ubicadas en: Baja California, Morelos, San Luis Potosí, Distrito Federal, Quintana Roo, Sinaloa, Nuevo León, Jalisco, Estado de México, Tlaxcala y antes de que finalice 2014 planea abrir dos más.

“La fundación no es algo temporal somos un grupo de jóvenes con las mismas ideas y propósitos para formar un equipo que busca el bien común, a través de promover la educación y buscar que se integren a la escuela y participen en actividades deportivas”.

Por esa razón, las expectativas de Hanna son seguir dando becas, “quisiera tener escuelas, es mi sueño a largo plazo, por ahora en San Luis Potosí construiremos la primera aula educativa, donde impartirán diferentes tipos de materias. Además su intención de seguir haciendo eventos y duplicar el número de sedes el siguiente año”.

México y no Kurdistán

Y por qué elegir vivir en México, “mi mamá siempre me ha dicho 'vive donde más te necesite la gente', pero desafortunadamente en Kurdistán es un poco inseguro y hablan mal de lo que hago", de hecho, dice que allá es considerada rebelde y que ha sido criticada por las embajadas. Situación que no solo le afecta a ella, si no a su padre y abuelo.

“Hay personas a quienes no les da gusto ver que a una mujer le va bien, sigue una mentalidad machista, cerrada, en ciertos países en Medio Oriente, con decirte que es extraño ver a una mujer manejar”.

En cuanto a su padre, le aconsejó que la vida se trata de ayudar a otras personas, por esa razón “el éxito es saber cuánta gente vive mejor gracias a que tú existes, sí logras mejorarle la vida a una persona, tuviste una vida exitosa”.

Por eso el objetivo de las conferencias en las que participa es transmitir siempre ayudar a más personas de una u otra forma. Por ejemplo, “sé que no todos tienen la facilidad de ayudar a otras personas, pero con ser buen amigo, hermano, hijo, contribuyen. Tenemos la obligación de luchar por una mejor vida que nuestros padres y dar herramientas a los hijos para que, de igual forma tengan una mejor vida, la meta es siempre mejorar cada generación y ser un ejemplo a seguir”.

Urge cambio cultural

Con respecto a la situación de la mujer actual, opina que además de la educación profesional, hace falta un cambio en la cultura global que permita equiparar la evolución en diferentes países, opina. A Hanna le gustaría que la mujer tenga más presencia en todos los ámbitos y que todos tengan la oportunidad de estudiar.

“Quisiera ver que las mujeres no solo son amas de casa, que sean profesionistas, deportistas, académicas. Y que vistan como ellas quieran, elegir a la pareja para casarse y creer en el dios que quieran, no solo hablo de Kurdistán, sino de toda la región de Medio Oriente”, expresa.

En cuanto a su opinión respecto a la importancia del sector empresarial, “México necesita que las compañías crezcan para que sea un país globalizado y otras empresas quieran invertir aquí, porque eso traerá empleos para los mexicanos, también necesitamos del talento de los profesionales en todas las áreas, porque el político no puede estar solo, todos tienen que caminar en conjunto”.

Por último respecto a la familia, dice que sí quiere casarse y tener hijos, “pero antes quise ser un modelo a seguir al cumplir primero las metas profesionales, como hacer la maestría, la fundación, escribir libros, ser conferencista, participar en la política, para más adelante ser madre y esposa, sin descuidar mi trabajo y la fundación”.