Las ventajas de ser workaholic

Todo en exceso es malo, como indica el dicho popular, y el trabajo no es la excepción a esta regla, sólo basta ver a los famosos "workaholics", término que se le atribuye a las personas que tienen una adicción a esta actividad, para comprobarlo.

Son fáciles de detectar: Siempre hablan de trabajo (sobre todo cuando la ocasión no lo amerita), viven en modo 24/7 ¡y les gusta!, sienten intensamente todas las emociones, dramas y alegrías que surgen en el día a día de la oficina y se entregan a sus tareas laborales de manera compulsiva, casi desquiciada.

No es extraño que quiebren con el tiempo. ¡El estrés y la constante y exacerbada demanda de trabajo son dañinos para la salud de cualquiera! Pero todo tiene un lado positivo, y hasta los workaholics tienen sus ventajas.

Confían en ellos mismos. Saben que no hay algo que no puedan llevar a cabo, seguridad que surge de su naturaleza obsesiva y perfeccionista.

Pueden hacer muchas cosas a la vez. Son los maestros del "multitasking".

Siempre dan el 100%, no menos. No importa si están cansados o de mal humor, su optimismo sale a relucir apenas se les solicita algo.

Son apasionados de los retos. Mientras más difícil un proyecto, ¡MEJOR!

Saben trabajar bajo presión. Para ellos es terreno conocido, son como peces en el agua.

No se dan por vencidos. Nunca los verás flaquear. ¡Ni lo intentes!

Si conoces o eres una trabajadora insaciable, analiza las desventajas que esto conlleva y trata de buscar un equilibrio, vivir de la manera más sana posible, pero también explota los ‘pros’ de un buen workaholic.