Piojos, una oportunidad de negocio

KAREN MARTÍNEZ

Todo comenzó cuando una amiga de Ingrid le comentó sobre el problema de piojos que había vivido en España y la nutrida oferta de negocios especializados para tratarlo. Al darse cuenta de que en México no existía un servicio como tal, decidió abrir la primera clínica en 2012. “Empecé a leer muchísimo acerca de los piojos, a documentarme, a platicar, a hacer mi propio estudio de mercado, y me di cuenta que no tenía nada qué ver con la clase social ni con la higiene. Es un contagio y se da como cualquier gripa”, afirma Armas, quien en un principio veía el tema como “algo que no pasaba”.

La técnica del cepillado y la forma de hacer el tratamiento se compró en España. Ya aquí se domesticó y revolucionó la fórmula del tratamiento, pues contrario al método europeo, en Lice Out Clinic se emplea un producto 100% natural, sin químicos tóxicos, pesticidas o medicamentos. “La verdad es que mi inicio fue muy fácil, fue impresionante porque era un nicho de mercado que no estaba atendido. A partir del segundo mes la empresa fue rentable”.

Pese a que la palabra piojo puede resultar incómoda para la mayoría de las personas, ya sea por prejuicio, desinformación y hasta discriminación, en cuatro años de operación, Ingrid está más convencida que nunca de que se trata de un inconveniente que necesita atenderse. “¿Qué tal que no hay tantos piojos en México?, me pregunté al iniciar con el negocio. Sin embargo, al primer mes me llevé una gran sorpresa al diagnosticar una escuela privada, pues de mil alumnos, el 49% estaba contagiado. Hoy te puedo decir que hemos logrado limpiar una escuela al 100%”.

Actualmente hay cuatro sucursales de Lice Out Clinic en la Ciudad de México y Estado de México, además de una franquicia en Mérida y otra en Cuernavaca. Entre los planes de expansión está abrir una en Hidalgo y otra en Veracruz.

¿La problemática es la misma en escuelas públicas y privadas?

Es el mismo caso. A veces, hay más contagio en escuelas privadas porque, normalmente, estos niños tienen la opción o la posibilidad de viajar, esto hace que traigan piojos de importación. La realidad es que hay piojos en todo el mundo. Pero insisto, no tiene relación con la posición económica ni con la higiene.

¿Cuál es el porcentaje de reincidencia?

Aproximadamente de un 35% en un año… no es inmediato. Cuando realizamos el tratamiento, que consta de cuatro fases, al final entregamos un certificado en donde se avala que el niño, el adulto o el bebé, está completamente libre piojos y liendres.

No quieres abrir más franquicias en CDMX, ¿crees que es buena estrategia?

El negocio es un buen negocio, pero cada clínica se ha consolidado muy bien, y sería mermar los ingresos entre ellas. Cada franquicia tiene dos años para abrir su mercado, en este periodo de tiempo yo no puedo ponerle competencia.

¿Cuántos pacientes recibes en promedio?

Al principio llegaba a tener hasta 25 personas al día. Actualmente, en promedio, atendemos entre 12 y 15 personas en temporada alta; 4 y 6 en baja.

¿Qué tanto sufren los niños al contagiarse?

El problema en México incluso es cultural. Creo que el mayor de los contagios es el silencio de los padres, pues lo último que cuentas es que tu hijo tiene piojos. Eso implica que nieguen el problema. Desgraciadamente, muchas veces el acoso empieza en casa y los mismos papás rehúyen a sus hijos. Por eso, cuando llegan aquí, están totalmente cabizbajos y con el autoestima por los suelos.