Renuncia a su zona de confort por amor al arte

KAREN MARTÍNEZ

“Campañas van y vienen, pero un mural, una intervención de producto o la colaboración con un museo, trasciende; el vínculo entre consumidor y marca se vuelve mucho más cercano porque al final el arte es una emoción”, comenta Cecilia Bernal, directora general de Mercarte, quien después de trabajar por 15 años en agencias de publicidad hizo caso a una extraña epifanía que le anunciaba la necesidad de un cambio. “Pese a que ocupaba puestos de alta jerarquía (directora de Cuentas Regional para P&G en Leo Burnett), ya no era feliz con lo que hacía. Entonces renuncié. No tenía claridad de lo que iba a hacer, sólo sabía que tendría que estar 100% relacionado con el arte, mi pasión desde pequeña”.

En un acto prácticamente de pasión y rebeldía contra lo establecido, contra lo que ya tenía seguro, Cecilia dio forma a su empresa, que hoy cuenta con un book de 15 artistas visuales fijos, así como una red de contactos con los museos, galerías y teatros más reconocidos del país.

A mediados de 2016, Mercarte realizó uno de sus proyectos más ambiciosos: la recuperación del parque Morelos, en la colonia Miguel Hidalgo, donde además de los juegos infantiles, el skatepark y las mesas de descanso que se habilitaron, se dio un importante significado al lugar con un mural que rememora los inicios de la colonia: mujeres guerreras, campos abiertos y vigilantes a caballo.

“El éxito del proyecto radicó en la relación que hicimos con los habitantes. Nos acercamos a ellos para conocerlos y entender sus necesidades. Sabían que era un proyecto patrocinado por una marca de lujo como Mercedes-Benz y lo aceptaron muy bien”, asegura la fundadora de Mercarte.

“Nosotros, lo que hacemos, es un proyecto estratégico con un análisis profundo de la marca y del consumidor para entender, de inicio, qué tipo de vinculación podemos hacer, porque a veces no es a través de un artista. Con marcas como Cerveza Bohemia o Chocolates Lindt lo hacemos por medio de recintos culturales, museos o galerías”, afirma Bernal. “En el caso de Bonafont, que buscaba empoderar a la mujer, trabajamos de la mano de una artista que encarna esos valores. Ahí está la aportación intrínseca”

Para Cecilia, el arte es un generador de conocimiento, “algo que te deja huella o te genera una emoción más allá de si te parece bonito o no”. Por ello creó "Arte por la vida", proyecto de responsabilidad social que busca beneficiar a niños de casas hogar mediante visitas guiadas, una vez al mes, a museos como el Franz Mayer. “La idea es mostrarles que hay algo más. Es una manera de decirles que, sin importar la condición, si uno se lo propone y trabaja por ello, lo puede lograr”.

¿Has dudado de lo que estás haciendo?, le preguntamos. “La cuestión aquí es no parar, y yo no he parado en dos años. He trabajado como nunca en mi vida, pero, como nunca, me he sentido totalmente plena y feliz. No puedo creer que lo que siempre me apasionó hoy me reditué a mí y a muchas personas. Es como un círculo de la abundancia a través del arte, y eso me parece muy bonito y muy satisfactorio”.