Beatriz Gasca: Rebelde, retadora y poderosa

KAREN MARTÍNEZ

Aunque estudió finanzas, tan pronto se incorporó al mundo laboral, Beatriz descubrió que lo suyo eran los recursos humanos. “Me di cuenta de que las habilidades suaves eran extremadamente necesarias para la gente, y que teníamos que tomárnoslo de una manera mucho más seria y formal”. Fue entonces que decidió estudiar una maestría en Desarrollo Humano en la Organización, y hacer la transición al área de Recursos Humanos, primero en Whirlpool y después en Nestlé, en diversas unidades de negocio y regiones.

“Me ofrecieron un gran reto, el de aplicar un cambio de cultura en una compañía que hoy tiene 80 años de antigüedad y que necesitaba la implementación de prácticas modernas”, comenta respecto a su labor en Grupo Aeroméxico.

A la par, Gasca estudia un doctorado en Innovación y Responsabilidad Social, con el tema de equidad de género como línea de investigación; como parte de su trabajo de tesis, escribió el ensayo ‘Lo que aprendí al no nacer rubia’ , donde aborda temas de malinchismo y discriminación.

Bea, como le dicen de cariño, no recuerda un momento en el que no se haya sentido empoderada. “Vengo de una familia en donde las mujeres siempre fueron muy activas profesionalmente; nunca me cuestioné que algo no pudiera ser alcanzable”

¿Aeroméxico apela a políticas de reclutamiento sin ningún tipo de discriminación?

Así es. Incuso en nuestras vacantes, cuando hacemos las ofertas para cualquier posición, no ponemos ningún tipo de género, edad, ni nada que pudiera relacionarse directamente con algún tipo de discriminación.

Llegaste con un aire de modernidad a una empresa que tenía 80 años de viejas prácticas. ¿Cómo lograste el cambio?

La industria de la aviación, en general, es bastante noble y siempre está buscado actualizarse. Sí fue un gran reto que todos empezáramos a hablar el mismo idioma en cuanto a términos de desarrollo humano, cultura y equidad de género, pero cualquier ser humano, en cualquier industria, posición y con cualquier responsabilidad, sabe que, al final, todos buscamos lo mismo: que los empleados sean más felices en sus actividades diarias.

Háblanos de tu habilidad para traducir iniciativas de Recursos Humanos al idioma de los negocios

Para que alguien de Recursos Humanos pueda ser lo suficientemente valioso, tiene que hablar el lenguaje del negocio; siempre es mejor cuando nos acercamos a través de la empatía. Cuando entendemos el idioma de nuestros clientes internos, como a mí me gusta llamarlos, es mucho más fácil explicarles los porqués de las estrategias, incluso lo importante que éstas pueden ser a la hora de alcanzar sus objetivos.

¿Consideras que con tu labor estás preparando el escenario para las nuevas generaciones de mujeres que aspiran a puestos de alta jerarquía?

Uno de mis objetivos personales es que haya muchas más mujeres en alta dirección. Es un tema de negocio, no de buenas voluntades; las mujeres hacemos, o tomamos, la decisión de compra casi en un 80% de las veces, entonces, hace todo el sentido que tengamos mucho más mujeres en esas posiciones para que complementen cualquier estrategia de venta. Siempre lo he dicho, es un tema de negocio, tenemos que fomentar la participación femenina.

¿Qué estás haciendo para generar espacios justos?

A mí lo que me apasiona es la equidad de género. Y lo que tenemos que hacer nosotros, cuando tenemos este poder de decisión, es ofrecer opciones, y con eso me refiero a temas de flexibilidad de horario, de trabajo en casa, además de fomentar el apoyo a las mujeres durante la maternidad. Y eso lo estamos logrando con el programa “He for she” de Aeroméxico, que justamente busca involucrar más a los hombres.

Mujeres que bloquean a otras mujeres, ¿qué opinas al respecto?

Creo que uno de los grandes retos en tema de equidad de género es, precisamente, aliarnos. Y no en el sentido de ponernos en contra de los hombres, sino, precisamente, tomando decisiones a favor de otras mujeres. Necesitamos entender algo que los hombres entendieron hace mucho, y es hacer mancuerna. Nuestra esencia es de colaboración, sin embargo, en algún punto de la historia se nos olvidó; necesitamos recuperar esas redes de soporte.

¿Cuál es la mejor manera de ser líder?

Creo que sólo hay una manera, y es conociendo a tus equipos. En la medida en que yo sepa con quién estoy trabajando, cuáles son sus necesidades personales, familiares y profesionales, podré ayudarlo a que tengan un mejor desarrollo profesional. También tenemos que respetar las aspiraciones de cada ser humano, no podemos generalizar. Yo no puedo tener la misma estrategia o la misma oferta para todos.

“Lo que aprendí al no nacer rubia”, ¿por qué escribir al respecto?

El malinchismo, desde los orígenes, es un tema que no podemos dejar de lado dentro de nuestra cultura mexicana. Es un tipo de racismo muy suave que incluso negamos, pero que lo vivimos y lo respiramos día a día. Como cualquier otro tema social, mientras más lo hablemos, más oportunidades tenemos de que se genere conciencia al respecto.

En el fórum de líderes 2016 (WFMX16) hablabas de que a las niñas hay que darles libros en lugar de coronas. ¿De verdad crees que no puede existir una princesa letrada?

Me refiero, más bien, a toda la carga que implica para cualquier niña esta historia de “se casaron y vivieron felices por siempre”, como si ese fuera el único objetivo que podríamos tener en nuestra vida. No es que no puedas ser princesa y ser letrada, de hecho, queremos ser letradas y también vernos bien; en el mundo corporativo creo que tenemos una guerra entre el ser exitosa y verte bien. Insisto con el tema de la generalización: si alguien decide casarse y tener hijos, es completamente respetable y valioso, pero si alguien decide casarse, tener hijos y también tener una carrera profesional, por supuesto que la sociedad y las compañías deberían de apoyar este deseo sin juzgar por, supuestamente, descuidar a la familia.

Para ti, la educación es una herramienta para ser escuchadas y respetadas. ¿Qué pasa con aquellas mujeres que no tienen acceso a este derecho?

Me parece que hay todavía un camino muy largo por andar. Como bien dices, desafortunadamente hay muchas mujeres que no tienen acceso a un sistema educativo, y tenemos que acercarnos a ellas para ayudarlas a levantar la voz. Tenemos que empoderar a todas estas mujeres para que, incluso sin un acceso a la educación -que me parece un gran pecado, creo que deberíamos hacer más al respecto-, sepan que pueden comerse el mundo.

¿En Aeroméxico tienen algún tipo de iniciativas en cuanto a educación o desarrollo?

Tenemos todo el plan de entrenamiento corporativo y tratamos de facilitarlo para ambos géneros. La idea es que se sigan preparando profesionalmente para que puedan aspirar a puestos más ambiciosos.

Además del “calladita no nos vemos más bonitas”, ¿qué consejo le darías a una mujer que buscar una posición tan ambiciosa como la tuya?

Yo diría que nunca hay que desfallecer en el intento. A veces creemos que los fracasos son malos y son dolorosos, sin embargo, me parece que mientras más fracasos tengamos, más aprendemos y más podemos seguir creciendo en la escalera corporativa.

¿Te consideras una mujer libre ?

Libre, sin duda. Hace mucho tiempo dejé de pedir permiso para ser lo que quiero ser, y a dónde quiero llegar. Y es un poco de la rebeldía que, creo, le hace falta a las mujeres; no tenemos que pedir permiso para alcanzar nuestros sueños.

Desde tu perspectiva, ¿México está listo para tener una mujer presidenta?

Creo que estamos listos. Desafortunadamente, tal vez no hemos tenido ninguna candidata lo suficientemente fuerte o sólida como para que se pueda lograr. Tampoco es un secreto que México sigue siendo un país machista y que a muchos hombres les cuesta trabajo ver que hay mujeres con ese nivel de éxito.

¿Cuál es tu proyecto de vida?

Creo no voy ni a la mitad. A mí me encantaría dirigir una asociación de responsabilidad social enfocada al tema de mujeres; me encantaría tener una influencia a nivel nacional e internacional. En mi vida personal, estoy completamente a favor del matrimonio y de crear una familia.

Vestido: Alfredo Martínez
Makeup: Nieves Velasco