Aprende y disfruta de tu soledad

KEIKO SASHIDA

Es difícil estar solos. Nos han dicho que el ser humano es social por naturaleza, quizá sea por eso. Revisando la Real Academia Española, la palabra soledad tiene claramente una carga negativa. Aquí la definición:

  1. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
  2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.
  3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.

Válgaseme expresar que es natural o instintivo sentir miedo por estar en soledad. El miedo a estar solo está arraigado desde los orígenes de la humanidad, relacionado con el peligro. Habían más posibilidades de mantenerse vivo al estar protegido en manada, que estando en soledad. En grupo cazaban, se trasladaban y colaboraban para la supervivencia de los miembros. Si había alguien expulsado de una manada, era factible que pronto perdiera la vida al estar en indefensión.

Con el desarrollo de la humanidad, las condiciones han cambiado y los motivos de mantenerse en sociedad son distintos. Estos tendrán que ver con que el hombre por esta naturaleza de origen vive en comunidad, característica adherente a su raza. Aquí te invito a analizar matices y reflexionar. Estar en soledad (sin peligro de ser depredado), es un viaje al interior de uno mismo, lo que conlleva a una experiencia positiva. Propongo aquí, con mucha presunción (lo sé), cambiar el significado de soledad, ya que al cabo tengo la creencia que percepción es realidad. De ahora en adelante, soledad ya no será más carencia de compañía, sino ganancia de uno mismo. Schopenhauer decía que se puede sólo ser totalmente uno mismo mientras se está en soledad, quien no ama la soledad, decía, tampoco ama la libertad; pues únicamente si se está sólo se es libre.

Si crees que no puedes de ninguna manera estar en soledad, será conveniente que busques ayuda de un profesional que te pueda ayudar a resolver los temas de las huellas de abandono, rechazo, humillación, injusticia o traición que podrían impedir que te puedas conocer en soledad.

¿Cómo perderle miedo a estar sólo?

  1. Conócete. Mírate al espejo, piensa en las distintas reacciones que has tenido a lo largo de tu vida. Cuestiona el porqué has tomado esas decisiones. Platica, júzgate (no pasa nada, estás en confianza), entiéndete, discute, toma posición sobre algunos temas. ¿Cuántas veces reaccionas de ciertas maneras que te sorprenden a ti mismo? Entiende porqué actuaste de esa manera en situaciones específicas. Pon temas a discutir contigo mismo. Piérdete miedo y gánate confianza.
  2. Cáete bien. Suena ilógico, ¿verdad? No lo es. Mira el espejo, qué te gusta de ti, de cómo piensas, qué no te gusta de ti que puedes cambiar, cambia lo que no te gusta, moldéate a tu gusto.
  3. Distráete. Olvida que estás sólo para perderte miedo, algo como caminar, hacer ejercicio, leer.
  4. Entiende tus emociones. En el momento que te sepas sólo, concéntrate en tus sentimientos y domínalos. Refuerza tu voluntad.
  5. Escribe. Es catártico. Y si lees lo que escribes, te ayudará a seguirte conociendo y a reparar algunas cosas que puedas tener atoradas.
  6. Libérate de ataduras. Muchas veces mantenemos relaciones inútiles por el simple hecho de no estar sólo, lo que ocasiona dependencias y codependencias enfermizas. Despréndete.
  7. Haz retos de soledad. Piensa que puedes salir sólo. Comienza con un pequeño desafío, como ir a comerte un dulce a la tienda, poco a poco alarga los tiempos en soledad.
  8. Sal a lugares desconocidos en soledad. Esto te fuerza y te da valor para mantenerte ecuánime, te sabrás cuidar a ti mismo.
  9. Disfruta. Los momentos en soledad varían para cada persona. Hay gente que pasa las mismas horas acompañada que en soledad. También hay gente que está más tiempo en soledad que acompañada o al revés. Cualquiera que sea tu caso, disfrútalo. Conocerte y estar contigo es una bendición. En compañía, también conócete. Observa cómo te relacionas con otros.
  10. Busca el equilibrio. Ya que sepas y disfrutes estar sólo, no te conviertas en un ermitaño. Es muy buena la compañía de la gente que consideras valiosa. Haz comunidad, amistad y familia.

El tomar la decisión de vivir solo puede parecer un paso sencillo en la vida. No lo es. Se necesita un conocimiento muy profundo de uno mismo para no caer en la desesperación, en la desolación (angustia al extremo) o por el contrario, en buscar compañía constante para evitar quedarse solo; o buscar a toda costa salir y no estar en ningún momento en la soledad del hogar.

Tanto estar sólo o (bien) acompañado es una condición que debería de ser parte de nuestras decisiones. Me queda claro que existen situaciones que orillan a estar de una u otra manera, pero éstas deberán ser temporales, ya que con el tiempo deberemos elegir nuestra propia circunstancia. Y en cualquiera de los dos sentidos, en soledad o acompañado, asumamos los encantos y desencantos que con seguridad siempre se presentan.