Ser mujer en México, un “deporte” extremo y alarmante

REGINA LÁZARO

Ser mujer en México es padecer un peligro de manera constante, al grado de parecerse a la práctica de algún deporte extremo.

Prácticamente todas las mujeres en el país han tenido que soportar comentarios, tocamientos, agresiones e inequidades en distintos ámbitos; y defenderse es súmamente complicado, si no es que imposible.

En país, todos sabemos que el sexo femenino sufre agresiones de manera constante en cualquier lugar como al caminar por la calle, al utilizar el transporte público, en sus entornos laborales, familiares y sociales, y un largo etcétera.

La violencia contra las mujeres en México ya es considerada recientemente como una pandemia por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

De acuerdo con el portal del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), la violencia basada en el género ha sido reconocida como un problema polifacético, de raíces biológicas, psicológicas, sociales y ambientales, destacando que la violencia hacia el sexo femenino es producto de relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres.

Tras una serie de estudios hechos por Inmujeres, los resultados revelan que el 40% de la población total de mujeres ha sufrido algún tipo de abuso, que un 70% de las violaciones ocurre en el contexto familiar o social, y que el 38% de las mujeres que han sido maltratadas no denuncia porque se les hace algo “normal” o “sin importancia”.

Con estos datos, no es extraño que la ONU declarara la violencia en México como pandemia, ya que cada 4 minutos ocurre una violación sexual en el país. Por ello, en el año 2000 este organismo estableció el 25 de noviembre como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, concentrando la lucha contra la agresión de género en todas sus formas.

La violencia doméstica, violaciones, acoso sexual, tortura y abuso de prisioneras o, bien, violencia contra la mujer durante conflictos armados, son algunos de los actos que las Naciones Unidas considera que deben ser condenados en todo el mundo.

Desde su creación, la ONU ha luchado por la igualdad y los derechos humanos con estrategias que incorporan servicios de protección, así como campañas que buscan que todos los sectores de la sociedad comprendan que la violencia contra la mujer es inaceptable.