Educación inicial de tu hijo, la mejor estrategia

PATRICIA DE LA FUENTE
Fundadora y directora general de Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil (SEDI)

Los tres primeros años en la vida de un niño son fundamentales para su desarrollo futuro, debido a la madurez que obtiene el cerebro durante ese periodo. Sin embargo, muchos padres de familia desconocen la importancia de la educación durante esa etapa de la vida y, por lo tanto, no son conscientes de los beneficios a largo plazo de invertir en la educación inicial de los niños.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en un artículo denominado La importancia de los 0 a 3 años de edad, menciona que los efectos de lo que ocurre durante el período prenatal y durante los primeros meses y años de la vida del niño pueden determinar lo que pasará durante el resto de su vida, debido a que todos los componentes elementales del repertorio socioemocional se aprenden y se establecen en esas primeras relaciones con padres, maestros y pares.

La importancia de este hecho radica en que algunos de los aspectos fundamentales que se desarrollan durante los primeros años tienen que ver con el lenguaje y sobre todo con las habilidades socioemocionales, es decir, de qué forma se relacionarán con los demás y cómo aprenden a resolver sus problemas, la capacidad para resolver y negociar. De este modo, es en esta etapa cuando adquirirán las competencias que depurarán y usarán en la edad adulta en cualquier ámbito profesional que se desenvuelvan.

¿Cómo lograr que el niño adquiera este tipo de habilidades de forma oportuna?

Contrariamente a lo que se pensaba anteriormente sobre el tipo de cuidado que requiere un niño durante sus primeros años de vida, relacionado únicamente a satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, higiene y sueño; hoy en día se sabe que es elemental involucrarlos en un programa educativo integral donde reciban la estimulación oportuna y balanceada en todas las áreas de su desarrollo tanto físico como cognitivo.

Durante años y ante el desconocimiento de la importancia de esta etapa de la vida, lo más común era que los padres delegaran el cuidado de los niños pequeños a abuelos o familiares por encima de las instituciones especializadas en desarrollo infantil, una decisión que muchas veces se toma por el desconocimiento de los beneficios que un niño puede obtener a corto, mediano y largo plazo.

Procurar al niño un espacio para su pleno desarrollo, en una de las etapas fundamentales de la vida, es una de las mejores inversiones a corto, mediano y largo plazo. Las tendencias educativas que existen en la actualidad, brindan a los padres una serie de opciones para involucrar a sus hijos en algún sistema educativo integral.

Cabe destacar que las diferencias entre un niño que ha sido estimulado de manera balanceada y uno que no lo ha sido se pueden percibir desde los desde el año de edad. Un menor que ha estado expuesto a la interacción con otros niños y con una variedad de adultos en situaciones didácticas planeadas y organizadas, muestran un repertorio mucho más sofisticado y complejo, característica que se harán cada vez más evidentes en la medida que el niño enfrenta mayores retos.

Todo esto está relacionado con la neuroplasticidad o plasticidad cerebral, que se refiere a la capacidad del cerebro de moldearse de acuerdo con las experiencias a las que ha sido expuesto. Es aquí donde el entorno y la atención durante los primeros años de vida cobran relevancia y se reflejan de manera importante en el desarrollo del niño.

Aunado a todo esto, cabe destacar que las posibilidades para un desarrollo completo, armónico y balanceado se elevan de manera exponencial cuando el niño se desarrolla en un ambiente que respeta su individualidad, pero que le presenta las mejores oportunidades para una estimulación adecuada.

Por todo esto, es fundamental seguir abonando desde cada hogar y familia mexicana, a la transformación educativa para que poco a poco se dé un cambio paulatino en la forma como es vista la educación inicial, un elemento clave para el desarrollo y la competitividad de cada persona, pero también de la sociedad y el país mismo en general.