Evita que tu pequeño se deshidrate este verano

Una lactancia materna deficiente, pérdidas por sudoración en temporadas de calor, baja ingesta de líquidos durante actividades físicas intensas al aire libre en temporadas de calor y enfermedades infecciosas gastrointestinales que producen diarrea y vómito, son las principales causas de deshidratación en niños, según David Enrique Barreto García, pediatra intensivista egresado del Hospital Regional Licenciado Adolfo López Mateos del ISSSTE.

La deshidratación es la pérdida de agua y electrolitos que están contenidos en nuestro cuerpo, se deben a una pérdida excesiva de agua o a una pobre ingesta de líquidos y es más frecuente en primavera y verano por las altas temperaturas que favorecen la pérdida de más agua a través del sudor y la respiración.

Los niños están constituidos por un porcentaje mayor de agua en comparación con los adultos. Los niños son 80% agua, mientras que los adultos 60%. Por ello, se recomienda a bebés de 6 a 12 meses ingieran el equivalente a 4 vasos de líquidos al día; a pequeños de 1 a 3 años 4 a 5 vasos de líquidos; a niños de 4 a 8 años entre 5 y 6 vasos de líquidos; y mayores de 8 años deben ajustarse a los requerimientos en adultos que son entre 6 y 8 vasos de líquidos.

Cada vaso en esta consideración corresponde a 250 mililitros de líquidos que incluyen agua, leche, té, caldos, jugos, entre otros; en el caso de los menores de 6 meses no es necesario ofrecerles más líquido que el que toman del seno materno o de la leche de fórmula, según sea el caso, precisa el doctor Barreto García.

Los niños pierden más agua a través del sudor y la respiración. Además, los niños, sobre todo los pequeños, no valoran adecuadamente la sed, y pueden continuar realizando actividades físicas a pesar de tener sed, por lo que pueden deshidratarse y no percibirlo.

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Los signos más importantes para determinar si los niños están deshidratados se dividen de acuerdo con la edad. En recién nacidos y lactantes la deshidratación se manifiesta cuando lloran sin lágrimas, están irritables, dejan de orinar, su piel de vuelve seca, la fontanela (mollera) y los ojos se ven hundidos y en casos más graves pueden estar somnolientos.

Mientras que, en niños grandes desde prescolares a adolescentes la deshidratación se manifiesta con boca seca, poca saliva, piel seca y áspera, dejan de orinar, y también pueden mostrar ojos hundidos. La deshidratación es más frecuente en lactantes y recién nacidos, ya que para mantenerse hidratados dependen de sus padres.

De acuerdo al especialista, hay varias recomendaciones para evitar la deshidratación en niños, aquí hace una lista de las más importantes:

1. Dar lactancia materna exclusiva a los niños menores de 6 meses de edad o en caso de recibir fórmula láctea, prepararla y ofrecerla de acuerdo a las indicaciones de tu pediatra.

2. A los niños mayores de 6 meses mantenerlos adecuadamente hidratados, preferir agua natural y leche a cualquier otro tipo de líquidos.

3. Los jugos, bebidas deportivas y minerales deben consumirse con moderación.

4. Los sueros pediátricos (vida suero oral y los sueros comerciales) pueden ser una opción adecuada para rehidratar a los niños que presentan deshidratación, y pueden ser una opción en niños que sudan mucho debido a sus actividades físicas.

5. Los niños de 6 meses a 2 años no tienen adecuadamente desarrollado el mecanismo de la sed, procura ofrecerles continuamente agua, recuerda, solo agua.

6. No dejar a sus hijos dentro de un auto estacionado. En su interior la temperatura puede elevarse hasta el doble, por ejemplo, si afuera hace 30 grados Celsius, dentro del coche estacionado puede llegar a 60 grados Celsius.

7. Si tu hijo presenta diarrea acudir a su unidad médica más cercana para que sea revisado. Recuerda que los niños se pueden deshidratar con facilidad. Los datos de alarma son: llanto sin lágrimas, fontanela (mollera) hundida, ausencia de orina, irritabilidad, respiración rápida y en situación más grave: quejido o pérdida de la conciencia.

8. Vacuna a tu hijo contra el rotavirus (las infecciones relacionadas con este virus provocan deshidratación en niños no adecuadamente atendidos), la cual se encuentra ya incluida en el esquema nacional de vacunación.