La importancia de la inteligencia emocional en niños

PATRICIA DE LA FUENTE

Hasta hace poco, el modelo educativo predominante en nuestro país, giraba en torno a reconocer a aquellos alumnos que se destacaban por aprenden con facilidad diferentes conocimientos que se les enseñan en las áreas de lenguaje y comunicación, pensamiento matemático, entre otros.

Sin embargo, ¿qué tan bien están calificados los niños para identificar sus emociones, comunicarlas y canalizarlas adecuadamente? Esta idea tiene que ver con el concepto de inteligencia emocional y su importancia radica en que, en la medida que desde niños aprendamos a desarrollar este tipo de inteligencia y no sólo la inteligencia cognoscitiva, contaremos una serie de habilidades socioemocionales como una herramienta fundamental para el éxito, ya que optimiza las relaciones humanas.

Diversos estudios sobre neurociencia demuestran que es a partir de los dos años de edad, cuando los niños están preparados para iniciarse en el desarrollo de estrategias y habilidades para aprender a manejar sus sentimientos y emociones, con el fin de regular su conducta y reaccionar de forma propositiva ante cualquier eventualidad.

La experiencia nos demuestra que los niños desde la más temprana edad (meses de nacidos) perciben y reaccionan de acuerdo a los sentimientos y emociones de las personas que los rodean. Por eso es importante estar muy alertas para que, tanto padres como maestros, aprovechemos cada oportunidad y convirtamos cada momento cotidiano en una verdadera experiencia de aprendizaje.

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Te comparto algunas estrategias para ayudar a desarrollar en los niños la inteligencia emocional:

- Un primer paso es que, como adultos, les ayudemos a describir sus emociones ante diversas situaciones. Por ejemplo: “¿Estás enojado porque no prestan el juguete? ¿estás triste porque se fue tú mamá? ¿tienes miedo porque no lo conoces?”

- Mediante dibujos los niños pueden aprender a identificar y distinguir las emociones más básicas como enojado, triste, contento. Posteriormente, será más factible explicarle sentimientos como asustado, frustrado, ansioso.

- Dar muestras de empatía a los niños para tratar de identificar nosotros mismos sus emociones o sentimientos. De esta forma, estaremos proyectando un mensaje que dirá “entiendo cómo te sientes”, lo que fomentará en ellos también la empatía hacia sus compañeros y familiares.

- Facilitar un clima de comunicación al darles la confianza suficiente para que nos digan qué piensan y escucharlos activamente una vez que nos confían sus emociones u opiniones. Para los niños es gratificante saber que son tomados en cuenta.

- Aquellas situaciones cotidianas en el día a día, es posible que los niños practiquen las habilidades necesarias para resolver sus problemas, sin caer en creer que la solución es a través de la manipulación de las emociones, mediante el llanto o inclusive el berrinche.

- Otra forma de procurar un ambiente de empatía es desarrollar la disciplina, no como un método represivo, sino como marco de convivencia respetuoso, donde mediante al autocontrol de sí mismos y de sus emociones puedan evitar conflictos con otros niños o con los adultos dentro en su entorno familiar y social.

Los niños con inteligencia emocional son más reconocidos y más aceptados, de esta forma podrán desarrollar las competencias que los harán destacar más adelante, tanto en el ámbito personal, como en el ámbito profesional y laboral.