Catalizar el progreso

Víctor Hugo Bolaños

Provocar un proceso para conformar y agrupar fuerzas, opiniones, sentimientos que impulsen el progreso es un pendiente que debe atender el nuevo gobierno. Existen estructuras obsoletas que sostuvieron al sistema; el corporativismo sindical y el fracturado sistema de partidos son diques, uno social y el otro político, que frenaron actividades económicas de vanguardia en otros tiempos.

México fue líder en la producción de azúcar de caña durante el gobierno de Porfirio Díaz. Al triunfo de la Revolución Mexicana, la tierra de Emiliano Zapata nunca volvió a producir los volúmenes del tiempo de las haciendas, se realizó un reparto agrario sin apoyo financiero y tecnológico, se crearon cooperativas que acabaron en manos de caciques y el avance mundial de otros endulzantes provocaron la incompetencia del endulzante; empresas y gobiernos pretendieron su rescate sin la implementación de sistemas de producción a partir de tecnología de punta y fracasaron.

El sistema para la obtención de combustibles del petróleo y la generación tradicional de energía eléctrica son obsoletos y caros, provocan la avaricia de la alta burocracia. La distribución de gas licuado propano enfrenta problemas de sobrevivencia porque los grandes consumidores lo sustituyen con alternativas amigables con el ambiente, de menor riesgo, y que generan mayor utilidad al abatir costos; éstas vuelven competitivas a las empresas que los implementan.

La designación de los directores de Pemex y CFE carece de importancia, lo fundamental es eliminar los monopolios de Estado. El petróleo dejará de ser útil en la próxima generación, los medios de transporte sustentables avanzan a pasos acelerados en los países desarrollados porque la descomposición política no frustra la implementación de tecnologías.

La geografía política de los poderes legislativos, federal, estatal y municipal se pintará de Morena a partir del próximo 1 de diciembre y es ahí donde deben impulsar una agenda legislativa que ubique al desarrollo sustentable como impulsor del desarrollo que reclaman más del 50% de la población de todo el país que hoy vive en pobreza, junto a riquísimos recursos naturales mal explotados por la ausencia de políticas públicas adecuadas.

El agua fue la base de la civilización, hoy es un tema de seguridad nacional que sigue sin solución viable para satisfacer el abasto que demandan poblaciones que inexplicablemente carecen de ella. La mayoría de los sistemas de agua potable y alcantarillado del país enfrentan problemas financieros y laborales que impiden su funcionamiento, pues incluso donde los mantos freáticos son abundantes, la agrupación de organismos operadores reconoce que la falta de implementación de nuevas tecnologías propicia la corrupción que los ahoga.

La agenda para el desarrollo sustentable es responsabilidad ciudadana y legislativa y el ejecutivo termina construyendo más burocracia.