5 mitos sobre el crédito para emprendedores

GERARDO OBREGÓN*

Como fundador de Prestadero, la plataforma de créditos entre personas en México, he vivido en carne propia muchas de las preguntas o dudas que les surgen a los solicitantes de un crédito.

Por ello, preparé un breve listado práctico de mitos del crédito en nuestro país, esperando que la información que he obtenido por experiencia les sea útil a otras personas.

Mito 1: Necesito un crédito para emprender

En mi reciente visita a la Semana Nacional del Emprendedor, y en mi experiencia en la compañía, he notado que mucha gente que planea emprender está en busca de un crédito para hacerlo. Sin embargo, para aquellos emprendedores que tienen una idea brillante y buscan cómo financiarla les tengo malas noticias: el crédito de una institución privada no es el camino para hacerlo.

La razón es muy sencilla y sólo se requieren conocimientos básicos de aritmética para entenderla. Supongamos que el Banco X tiene la valía de prestarle a 10 emprendedores para financiar sus proyectos. Ahora, para simplificar el ejemplo, supongamos que este banco le presta 100 mil pesos a cada emprendedor, con una tasa de 20% anual de interés. Entonces, el banco espera recibir 120 mil pesos (100 mil de capital y 20 mil de interés) al final del año 1. Si nos basamos en la premisa de que “7 de cada 10 micro y pequeñas empresas mueren el primer año en México”, tendríamos el siguiente desalentador resultado:

Prestadero ejemplo prestamo

El Banco X habría prestado un millón de pesos y habría recuperado sólo 360 mil para una pérdida de 640 mil pesos.
Entonces, ¿no se puede emprender? ¡Por supuesto que se puede! Simplemente la manera de financiarse no es el crédito. Deberán de buscar más opciones, como fondos de capital semilla, o plataformas de crowdfunding o financiamiento colectivo de recompensas (como Fondeadora) para que despeguen sus proyectos.

Mito 2: Aparecer en el Buró de Crédito te condena a nunca obtener uno

Poco a poco se está desmitificando esta gran mentira. El Buró de Crédito es una base datos con todos tus créditos anteriores con empresas financieras o comerciales formales. Así que no sólo apareces en esta base de datos si alguien “te metió al Buró”, sino que también aparece tu comportamiento crediticio (bueno o malo) en caso de tenerlo.

¿A qué detalle podemos ver los otorgantes de crédito tu historial? Te sorprendería saberlo, si es que aún no lo conoces.

  • Si has pagado a tiempo
  • Los límites de tus tarjetas de crédito y tus saldos actuales
  • Si alguna vez reportaste una tarjeta extraviada
  • Si te has retrasado en el pago de tus créditos, por cuánto tiempo, y cuál fue el monto moroso
  • Cuántas veces te han consultado en Buró de Crédito los demás otorgantes
  • Tu dirección de domicilio y empleo
  • Si pagaste algún crédito con quita y el monto de la quita

La mejor manera de que entiendas esto, es que tú mismo busques tu historial crediticio. Puedes consultarlo de manera gratuita cada 12 meses, así que ingresa ya a burodecredito.com.mx y consúltalo, pues conocerlo y entenderlo te evitará grandes dolores de cabeza en tu vida financiera.

Mito 3: “Conozco a un grupo de élite que me puede borrar de Buró de Crédito”

¡Falso, falso, falso! Nadie te puede borrar de Buró de Crédito y por favor no caigan en la tentación si alguien les ofrece este servicio. ¿Entonces si dejo de pagar, apareceré por siempre en Buró de Crédito y estoy quemado/a de por vida? No, tampoco es cierto. La verdad es la siguiente: si dejaste de pagar, la mejor manera de mejorar tu historial es pagando.

¡Aguas! Pagar no significa que te borren, pues todavía se mostrará el retraso que tuviste, pero esto es mucho mejor a no pagar y tener saldos vencidos actuales. Nadie le quiere prestar al que no paga, algo obvio, ¿no? Ahora, si dejaste de pagar porque perdiste tu empleo, tu casa se derrumbó en un sismo o tuviste que pagar los gastos médicos de un familiar, y jamás te pudiste poner al corriente, entonces hay tiempos predeterminados en los que los créditos vencidos “desaparecen” en forma automática de tu historial sin necesidad de contratar a un charlatán.

El tiempo que transcurre para que el crédito desaparezca varía de acuerdo al monto del mismo, pero por ejemplo, para créditos de 1,000 UDIS o más (aproximadamente 5,320 pesos), debes dejar que transcurran 6 años desde tu primer incumplimiento. Ahora, si estás demandado o cometiste algún tipo de fraude, este plazo es aún mayor hasta resolver dicha situación. Así que, en conclusión, la mejor manera de mejorar tu historial no es esperar a que desaparezca un crédito vencido, sino pagarlo.

Mito 4: Las instituciones de crédito no prestan

Bueno, esto es como decir que las dulcerías no venden dulces. Las instituciones de crédito sí prestan, esa es su manera de generar ingresos. Si a ti no te prestan, entonces revisa que:

  1. No seas un cliente de mucho riesgo (por ejemplo, hayas dejado de pagar créditos anteriores o no puedes comprobar ingresos).
  2. Te estés dirigiendo a la institución adecuada. Es decir, no puedes solicitar un crédito hipotecario en una institución que sólo da créditos personales.
  3. Puedas pagar el crédito. Esto puede ser muy variable por los tipos de crédito que existen, pero por ejemplo, si quieres un crédito para poner un negocio y piensas pagar el crédito con los rendimientos de dicho negocio, revisa el Mito 1 de este artículo.

Mito 5: Mientras te den el crédito, la tasa no importa

La tasa del crédito por supuesto que importa, pues es manera de ponerle precio al dinero que recibes. No es lo mismo comprar un kilo de tortillas a 11.20 que a 30 pesos, ¿o sí? Con los créditos pasa algo similar, sólo que la comparación un tanto indirecta en ocasiones evade a la gente. La diferencia radica en que la tasa del crédito muchas veces depende de tu situación actual. Es decir, si siempre has pagado tus créditos sin retraso alguno, te ofrecerán mejor tasa que alguien que no tiene historial o constantemente se retrasa.

Para ejemplificar el por qué la tasa del crédito sí importa, supongamos que solicitas un crédito hipotecario de un millón de pesos a 30 años. El Banco A te ofrece una tasa de 13.9% y el Banco B de 9%. Como el Banco A te pide menos requisitos, decides solicitar el crédito con el Banco A; además, la tasa es muy similar, ¿no?

Después de 30 años, le pagaste al Banco A 3.25 millones de pesos en intereses. Si hubieras entregado los requisitos del Banco B, habrías pagado sólo 1.92 millones de pesos en intereses. Entonces, pagaste casi 70% más de interés por asumir que las tasas eran similares y no entregar los requisitos adicionales. ¿Te pone a pensar, cierto?

*Fundador y Director General de Prestadero.com