Carta de Santa a un Emprendedor

JHAIR FLORES FAVILA
Instructor de Findes

Querido mexicano:
En la más reciente me cuentas con lujo de detalle cómo trabajas de lunes a viernes de 8 de la mañana hasta salir a la hora que se le ocurra al jefe. A veces también los sábados, aunque te desgastas en decirle que no te es posible porque programaste el bautizo de tus sobrinos.

Me conmovió saber que recorres 24 kilómetros en dos horas y cuarto, sólo de ida, para llegar a tu oficina. (No lo tomes a mal, en mi trineo llego rápido a cualquier lado y no lo puedo entender). Me cuentas de las horas que has vivido atrapado entre el tránsito y las marchas de tu ciudad y que cuando usas el transporte público no puedes evitar que te robe la paz y la tranquilidad, las ganas de trabajar con alegría.

Entiendo que tu jefe sea un ogro (no sé lo he contado a nadie, como me lo pediste), y que a tus compañeros no les importen ni tus responsabilidades ni la manera atroz con la que simulan comunicarse entre sí. ¿Lastima, no?

Sé que trabajas horas extra y que a nadie le importa, que duermes poco, que no comes a tus horas, que no te da tiempo de hacer ejercicio y que recientemente tu pareja te abandonó porque no comparten nada.

Como pediste al final de tu carta, espero que estas ideas sean un regalo de Navidad anticipado, un milagro que cambie tu vida para siempre:

• Piensa, reflexiona y decide qué te apasiona hacer. Cuando lo hayas detectado, no pierdas el tiempo y concéntrate en tus habilidades. Capacítate sin descanso.

• Organízate, escribe un plan. Deja claro los pasos que necesitarás para realizar aquello que te gusta y síguelos al pie de la letra.

• No renuncies. Recuerda que, como dijo Henry Ford, los que renuncian son más numerosos que los que fracasan. No renuncies y persiste.

• Aprende administración de recursos. Capacítate y no permitas que la ignorancia te quite la posibilidad de tener éxito.

Cada día es una nueva oportunidad para emprender, pensar en un futuro mejor y hacer lo que sea necesario para que se convierta en realidad.

¡Todo comienza con una idea, feliz emprendimiento!