Entorno, cambio y estrategia

SALVADOR CERÓN

Con el entorno tan incierto y donde abundan variables que lo hacen aún más complejo, existen también una serie de tendencias globales que debemos considerar si queremos superar los retos, crecer y trascender en el tiempo.

Debemos cuestionarnos seriamente los pasos que estamos tomando o no en nuestras empresas respecto de la internacionalización de nuestra oferta y la cadena de suministro, la incorporación de nuevas tecnologías y la digitalización de nuestra operación, así como la adopción de prácticas empresariales de respeto al medio ambiente y de responsabilidad social que refuercen nuestra licencia para operar en la nueva economía.

No son pocos los cambios que enfrentamos y el ritmo de éstos en las industrias son cada vez más rápidos. Son muchos los retos que requerirán de pensamiento estratégico para la innovación y el desarrollo de nuevos modelos de negocio y de competencias dinámicas en personas y procesos. Sin embargo, en las Empresas Familiares tenemos una serie de ventajas que nos permiten resolver mejor y hacer frente a las nuevas reglas del juego, entre ellas:

1. Resiliencia. Es la capacidad probada a lo largo del tiempo de sobreponerse a las situaciones adversas y a los retos empresariales y emocionales que dota a las organizaciones de “anti fragilidad”; así como de la capacidad de adaptación al entorno. Estudios recientes afirman que de hecho las Empresas Familiares tienen un mejor desempeño en tiempos de crisis que empresas no familiares.
2. Capital paciente y orientación a largo plazo. Se refiere al horizonte de inversión más largo y con criterios de retorno más estrictos y una ecuación balanceada entre los resultados a corto y la estrategia a largo plazo. Otros estudios afirman que de hecho las Empresas Familiares tienen un mejor desempeño financiero a largo plazo que empresas no familiares en todos los países y en prácticamente todas las industrias.
3. Flexibilidad e Innovación. Se refiere a la agilidad en la toma de decisiones estratégicas debido a la estructura de propiedad y control, así como la disposición a explorar nuevas fórmulas de comercialización de productos o servicios, creando modelos más flexibles.
4. Prudencia. Es la moderación en el gasto con estructuras de costos menores y más flexibles, ahorro en los “buenos tiempos” para enfrentar los “malos tiempos” cuidando la seguridad del dinero con nivel de liquidez y endeudamiento óptimo. Esto asociado a la exposición y riesgo patrimonial, al ser nuestro patrimonio, en muchas ocasiones solemos ser más prudentes pues sabemos lo que está en riesgo.
5. Compromiso. Cohesión y compromiso de la familia con el proyecto empresarial, red de relaciones profundas con clientes y proveedores así como empleados comprometidos y leales, las empresas familiares tienden a pensar más en una retención de clientes internos y externos a un mayor largo plazo, las empresas familiares tienen una intención.

Se requiere oficio empresarial y asumir el riesgo de cambiar

Aun teniendo grandes ventajas como las anteriormente mencionadas, no son menores los retos de la Empresa Familiar en su incorporación al nuevo contexto internacional, al entorno digital, así como a los retos propios de las circunstancias políticas, sociales y económicas de su entorno inmediato.

Apalancarse en estas cinco fortalezas, pero dominando y controlando sus propias capacidades de negocio, así como la honra de sus valores fundacionales se puede salir fortalecido si se es capaz de adelantarse y promover un cambio significativo, mejorar y hacerse más competitivo, o simplemente adaptarse para mantener su posición.
Las empresas saldrán reforzadas, como lo han hecho en el pasado de tiempos complejos y de incertidumbre, si saben responder adecuadamente y con perspectiva de futuro a las preguntas del cuadrante de la gestión e innovación empresarial.