El año más violento de la historia

ALEJANDRO DESFASSIAUX
Presidente de Grupo Multisistemas

Al finalizar 2017, el registro histórico reveló que nos enfrentamos con el año más violento del que se tiene memoria. No es necesario un análisis muy agudo para observar que la estrategia implementada hasta el momento, es errónea y no produce los resultados deseados.

Los niveles actuales de violencia en el país, denotan una grave incapacidad y nula eficacia en todos los niveles de gobierno. Como única vía ante la emergencia, se ha optado por recurrir a las fuerzas armadas, quienes han tomado acción ante tareas que no les corresponden. Entonces surge la pregunta: ¿Qué sería de México en este contexto, sin la participación de nuestro heroico Ejército Mexicano? No cabe duda que el país estaría en llamas.

Según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), el Robo con Violencia ha aumentado en 38% respecto a lo registrado en 2016; pasando de 39 mil 104 indagatorias por ese delito en 2016 a 54 mil 113 en este año.

Según el Consejo Coordinador Empresarial, la situación es tan grave, que los costos derivados de la inseguridad ya representan hasta el 4% del PIB nacional; lo que deviene en sobrecostos para el consumidor final, que al final también cuenta con una pésima percepción respecto al tema. A este sentimiento de desamparo se le agrega una vorágine de corrupción que alimenta la mala reputación de la autoridad, quien se ve sobradamente rebasado por ambas circunstancias.

Es por ello que distintos organismos empresariales, sostienen que el diseño institucional para el combate a la inseguridad no ha dado resultados. Por esta razón, insisto en la implementación de una dependencia dedicada exclusivamente a combatir el crimen. Hoy más que nunca se requiere de una Policía Nacional con mando único, en el que cada estado y cada municipio, tengan un jefe de policía. Con ello, se ganaría una mayor coordinación y responsabilidad en las tareas de combate al crimen y se evitaría que los diferentes niveles de gobierno “se avienten la bolita” a la hora de entregar resultados.

Será trascendental que la Policía Federal vuelva a ser una Secretaría de Seguridad Pública Federal, con oficiales de carrera, formados con una visión de largo plazo. Estos mandos, tendrían que surgir de un Colegio Nacional de Policía, que, de manera similar al Colegio Militar, reclutaría y capacitaría a elementos con vocación y les proporcionaría un Plan de Carrera. De este modo, se lograría una mayor profesionalización para la encomienda de combatir la delincuencia, bajo la homologación de criterios y con un enfoque más claro y preciso.

El tema de la inseguridad será recurrente en las campañas políticas, por lo que es indispensable que, en la agenda de los candidatos presidenciales, se hagan propuestas serias y certeras, y se tome en cuenta la opinión de expertos en seguridad, pública y privada, con la intención de proponer soluciones viables que remedien este mal que nos aqueja y cada vez nos lacera más. De otro modo, las propuestas se convertirán en teorías imaginarias sin posibilidad de generar resultados.

Asimismo, será trascendental que la tecnología se integre de manera más activa en las labores de detección, análisis y evaluación criminalística. En ella podemos encontrar un aliado capaz de ofrecer resultados que hasta hace poco tomaban semanas, incluso meses para siquiera ser detectados. La combinación de tecnología de punta con mejores prácticas institucionales, podrían ofrecernos una vía rápida y eficaz para resolver esta problemática que hasta ahora parece insuperable.

Es momento de aceptar que las estrategias hasta ahora implementadas no han rendido los frutos esperados. Las propuestas están ahí, ahora lo que se necesita, es voluntad de llevarlas a cabo.