Sustentabilidad, impulsor de innovación y eficacia


El desarrollo económico y el progreso social también son algunos de los objetivos de este concepto
MARCO IVÁN ESCOTTO ARROYO*

El término sustentabilidad es un concepto nuevo que ha ingresado en la vida empresarial con una fuerza inusitada, muchos empresarios y directivos consideran que es la moda en boga. Sin embargo, parece ser más una tendencia que está sirviendo para alinear necesidades sociales apremiantes con la operación de las empresas, bajar costos, pero también, un impulsor fuerte de la innovación.

La sustentabilidad empezó como una preocupación enfocada a lo medio ambiental, la ex primera ministra de Noruega, Gro Harlem Bruntland, la describió como: “La satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”. En una primera etapa la preocupación estaba enfocada en el uso y suficiencia de recursos que se consumen en cierta generación, sin embargo, actualmente el concepto ha evolucionado mucho.

Hoy en día a la sustentabilidad se le entiende como un modelo de gestión que toma en cuenta tres objetivos a alcanzar: 1) El crecimiento económico: la empresa es la única institución moderna cuya finalidad es la generación de riqueza, 2) El progreso social: entendida como el desarrollo de los individuos que forman una comunidad, primero al interior de la empresa, pero también reconociendo que la gestión empresarial tiene un impacto en la sociedad donde está, y 3) La conciencia medioambiental que toma en cuenta la disminución al máximo de externalidades negativas (contaminación, uso ineficiente de energía, etcétera).

Teniendo en cuenta la definición de sustentabilidad, hay diversas razones por los que hay que considerar a la misma una tendencia:

1) La creciente preocupación sobre las necesidades sociales (pobreza, corrupción, hambre, contaminación, etcétera) a nivel mundial, y la convicción de que la acción de los gobiernos es insuficiente para afrontar estos retos.

2) El cambio climático, que cada vez se cuestiona menos y que tiene como una de sus causas la actividad contaminante de las industrias y empresas.

3) Se están tomando más en cuenta por inversionistas la emisión de externalidades como el dióxido de carbono y el uso eficiente de energía y agua. Lo que está cambiando los incentivos de inversión, y por tanto, de gestión en las empresas.

4) El surgimiento de India y China como potencias, lo que provoca un mayor consumo de materia primas, que si se consumen de la misma manera e igual ritmo que en Occidente, provocará una carencia y encarecimiento de las mismas.

La combinación de estas razones hace necesario que las sociedades y las empresas piensen diferente la manera de consumir y producir lo que se ofrece. Esto provocará necesariamente un cambio social y económico en la manera de competir.

Si esto es así, las tendencias son como olas, si las empresas aprovechan el primer impulso podrán ir en la cresta, quienes no, serán seguidores y el esfuerzo para alcanzar a los punteros será mayor.

* Profesor del área de Filosofía y Empresa del IPADE

En Twitter: @MarcoIvEscotto