4 recomendaciones para rentar una casa o departamento

Fue en el 2008 que las dificultades del sector de bienes raíces se instalaron en México en consecuencia de la crisis inmobiliaria que ocurrió en Estados Unidos. El eco en nuestro país de la situación norteamericana supuso, entre otras cosas, una reducción de los créditos hipotecarios entregados por instituciones como el Infonavit y, también, la banca nacional.

Sin embargo esto cambió en 2013, cuando se presentó un crecimiento de 3.2% en el sector. En los dos siguientes años, la tendencia de desarrollo se confirmaría, ya que, en el 2015, según la firma Ernst & Young, se evidenció un incremento de 9% en relación al 2014.

Lo que también se pudo atestiguar el año pasado, fue el incremento de propiedades en renta, especialmente en ciudades con una acelerada expansión. Así, la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), anunciaba ya en abril una evolución de 8% en la cantidad de propiedades en renta. También se comprobó en el mercado digital; en su estudio sobre el mercado de bienes raíces mexicano en 2015, el portal inmobiliario Lamudi afirmó que las búsquedas para rentar viviendas aumentaron en dicho año y, específicamente, son los más jóvenes (entre los 18 a 24 años) los que demandan más propiedades en renta.

Al respecto, Jaume Molet, director general de Lamudi México, comentó: “No hay ninguna razón para no suponer que el comportamiento de los jóvenes en el mundo digital se refleje en el mercado tradicional, siendo así, el incremento de la oferta de viviendas en renta en el país el año pasado se debe, en buena medida, a ellos. Para 2016, la AMPI prevé que el sector inmobiliario crezca 6%, por lo que es seguro que la oferta de propiedades en renta acompañe tal crecimiento.”

Por ello, la plataforma compartió los siguientes consejos para rentar una vivienda:

1. Definir un precio razonable

Un precio exorbitante e injusto no interesará a nadie. Por lo tanto, una manera fácil para establecer un valor razonable es comparar la propiedad que se tiene con otras similares que se encuentren en las cercanías. Este trabajo ya no es tan complicado como antes, por internet se puede a acceder a vastos catálogos inmobiliarios y filtrar los resultados que se desean.

2. Tener un inmueble que sea presentable

Siempre que haya un interesado, es necesario tener la propiedad en las mejores condiciones. Si se tiene que invertir un poco para mejorar su estado, se podrá elevar un poco el precio de la renta para recuperar el dinero. De todas maneras, lo principal es siempre demostrar la mejor cara de la vivienda y destacar, siempre que posible, las ventajas de vivir en ella.

3. Conocer al inquilino lo más posible

Aparte de concertar con el futuro inquilino los aspectos más importantes del posible negocio, es muy pertinente informarse sobre él. Por ejemplo, sobre la profesión del arrendatario para hacerse una idea de sus ingresos económicos y ver si podrá, efectivamente, pagar la renta. También, intentar obtener datos de un anterior arrendador para ver si el inquilino es realmente fiable.

4. Recurrir a un profesional para elaborar el contrato

El contrato de arrendamiento es un documento eficaz para evitar problemas legales. Por tal, es siempre recomendable acudir a la asesoría de un abogado para la preparación de este contrato.

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