Accidentes petroleros ponen dudas sobre aguas profundas

Mientras México abre su mercado de energía a más inversión privada e impulsa la explotación de riquezas petroleras en aguas profundas no explotadas, aumenta la preocupación por la seguridad tras crecientes accidentes en plantas petroleras.

La mayor refinería de petróleo en México, Salina Cruz (sur de México), paró sus actividades desde que estalló un sector generando un gran incendio en las instalaciones el miércoles, tras el paso de una tormenta tropical, el último caso precedido de una serie de hechos similares.

Violentas tormentas de verano han visitado México durante años, pero además el país tiene muy poca experiencia en perforaciones en aguas profundas, una actividad arriesgada todavía, marcada por la explosión de un pozo en el Golfo de México que dejó 11 personas muertas y que arrojó 5 millones de barriles de petróleo al mar en 2010.

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El desastre provocó un replanteamiento de las medidas de seguridad en los Estados Unidos.

En consecuencia, los operadores tienen ahora una llamada tapa de última instancia que sella el pozo e inspectores externos que verifican la seguridad de los proyecto en aguas profundas.

México, que otorgó sus primeros ocho proyectos de aguas profundas en una subasta en diciembre, hasta el momento no tiene ninguna de estas medidas de seguridad.

"Todas estas compañías están entrando en aguas profundas mexicanas desnudas sin ninguna de las medidas de seguridad establecidas en por el lado de Estados Unidos", dijo George Baker, editor de la publicación de Mexico Energy Intelligence.

Los ejecutivos del sector y los reguladores dicen que todavía hay tiempo para que se tomen las medidas de seguridad adecuadas.