Turismo mexicano, siempre avante

FRANCISCO LIRA
Director Ejecutivo de Banca Corporativa de Banco Sabadell

El sector turismo es hoy un caso de éxito y de constante crecimiento dentro de la economía mexicana. Esta actividad ocupa actualmente el tercer lugar de las actividades que generan más divisas al país, solo por detrás de la industria automotriz y remesas. El sector reportó ingresos por turistas internacionales de 20 mil millones de dólares, 10% más que en 2015, lo cual representó el 8.5% del PIB total de México en el 2016, y de seguir esta tendencia puede convertirse en la segunda fuente de divisas en el país en los próximos años.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo, el beneficio económico que trae la actividad se extiende directamente hacia la población, empleando alrededor de 9 millones de mexicanos, aproximadamente el 6% del total del país.

El éxito del turismo en México se origina de cuatro pilares esenciales que sustentan una propuesta de valor única en el mundo. En primer lugar, una ubicación geográfica envidiable, que le permite estar cerca de uno de los más grandes mercados como lo es Estados Unidos. En segundo lugar, la infraestructura de transporte establecida en México, que le permite recibir visitantes extranjeros y movilizarlos internamente, por prácticamente cualquier modalidad. En tercer puesto, la calidad del servicio, la cual ha adquirido una reputación internacional de amabilidad y apertura hacia viajeros. Finalmente, su única cultura y gastronomía, que lo diferencia claramente sobre otros destinos turísticos de primer nivel alrededor del mundo.

Lo anterior, ha permitido que el sector esté teniendo un dinamismo sobresaliente gracias al impulso de dos diferentes vertientes: viajeros internacionales y viajeros nacionales.

En primer lugar, de acuerdo con la Organización Mundial de Turismo, México ocupa el octavo lugar a nivel mundial en recepción de turistas extranjeros, con 35 millones al 2016. Asimismo, la misma organización estima un aumento de entre 10 y 12 por ciento anuales, lo cual provocaría que en los siguientes años México seguirá escalando lugares de esta prestigiosa lista. Tan sólo el día de hoy, el país es ya el principal destino para el turismo en América Latina.

En segundo lugar, en cuanto a la vertiente de turistas nacionales (y la que mayor peso tiene hoy en la industria), últimamente se ha presentado un crecimiento debido a las recientes fluctuaciones del peso mexicano. Esto ha generado que el turismo en destinos nacionales sea más atractivo, en comparación con otros destinos internacionales populares entre mexicanos, como lo es Estados Unidos. Lo anterior, simplemente porque viajar al interior del país se ha convertido en los últimos meses en una alternativa más económica.

En cuanto a los destinos más populares dentro del territorio nacional, La Riviera Maya, Nayarit y los Cabos se posicionan como los más populares, presentando un aumento de ocupación hotelera de alrededor del 12%. No obstante, la industria ha puesto foco en destinos alternativos, como la propia Ciudad de México, la cual cuenta actualmente con una ocupación hotelera semanal de hasta el 75%, lo que ha generado importantes proyecciones en el aumento de infraestructura dirigida exclusivamente esta actividad.

Es en el crecimiento de la infraestructura turística a otras regiones del país donde la inversión privada ha tomado un rol protagónico en su expansión. En el caso de la banca empresarial, en el desarrollo de proyectos turísticos su inversión suele representar hasta un 50% del total utilizado para montar un proyecto. Este tipo de financiamiento, no solo beneficia la multiplicación de nuevos proyectos, sino que la proliferación de fuentes adicionales de trabajo. De acuerdo a la propia Organización Mundial del Turismo, por cada puesto de trabajo directo generado en la industria turística, se crean alrededor de 1.5 empleos adicionales o indirectos en otros sectores complementarios.

Este tipo de inversión también mitiga problemas que han venido aquejando a la industria turística nacional. Por ejemplo, se ha venido trabajando en un modelo piloto de policía turística, el cual busca reforzar, tanto la seguridad, como el propio atractivo de destinos turísticos clave como Cancún, Acapulco y Los Cabos; iniciativa que ha estado auspiciada por una sinergia entre el gobierno federal y la iniciativa privada.

En gran medida, gracias a este importante impulso en el financiamiento la industria turística se ha convertido hoy en gran apuesta del país para el crecimiento económico, en cuanto a la generación de fuentes de empleo y el desarrollo de infraestructura. El sector se diferencia de los demás ya que la automatización de la economía no representa un reto como lo es en la industria manufacturera y en su gran mayoría no ha representado una amenaza ambiental como lo son otras actividades económicas. Al contrario, es hoy ya tendencia los complejos hoteleros armónicos con el ecosistema natural de diferentes regiones del país.

Esto ha resultado, no solo en una gran fuente de crecimiento, sino también en una actividad con una alta reputación ante la sociedad, inversionistas y visitantes extranjeros, lo cual brinda una excelente plataforma para que esta vaya convirtiéndose en la actividad más remunerable para la economía mexicana.