Redes eléctricas Inteligentes: Realidad en México

CÉSAR RÍOS
Director de nuevos negocios y vinculación institucional de Grupo Tecnologías EOS

Desde hace varios años el término “Redes Eléctricas Inteligentes” (REI), también conocida como Smart Grid, es utilizado para referirse al sistema eléctrico moderno que integra tecnologías avanzadas de medición, monitoreo, comunicación y operación, entre otros, a fin de mejorar la eficiencia, confiabilidad, calidad y seguridad del Sistema Eléctrico Nacional. Este sistema aprovecha un gran volumen de información utilizando redes de comunicación y sistemas de procesamiento de datos para optimizar procesos y disminuir costos.

Derivado de la Reforma Energética, el marco legal consideró importantes cambios en los temas relacionados con la planeación y operación del Sistema Eléctrico que incluye el Mercado Eléctrico Mayorista para dar relevancia a las energías limpias y a la generación distribuida. Como un elemento importante que ayudará a conseguir los objetivos planteados en este sentido, se consideró la incorporación de tecnologías de REI.

Como consecuencia de esto, en México es cada vez más real la existencia de REI debido a diversas acciones ejercidas por el gobierno, tales como el Programa de Redes Eléctricas Inteligentes publicado por la Secretaría de Energía (SENER), que de acuerdo a la Ley de Transición Energética tiene como objetivo apoyar la modernización de la Red Nacional de Transmisión y de las Redes Generales de Distribución, con una infraestructura confiable y segura para satisfacer la demanda eléctrica de manera eficiente y sustentable. De esta forma, se busca la incorporación de tecnologías que promuevan la reducción de costos del sector eléctrico, proveer servicios adicionales a través de sus redes, generar energía limpia y reducir las emisiones contaminantes, permitiendo una mayor interacción entre los dispositivos de los usuarios finales y el sistema eléctrico nacional.

Aún con estos avances, los resultados continuarán reflejándose a mediano plazo. Por lo pronto, se espera que en 2022 sea posible operar en un ambiente competitivo mediante la implementación de tecnologías que faciliten el transporte de energía en grandes bloques, desde la fuente hacia el usuario, por ejemplo mediante tecnologías de corriente directa, e incluso poder realizar transacciones de energía con otros países. Para 2025 ya se considera un mayor nivel de automatización de las redes eléctricas, mediante el amplio uso de esquemas inteligentes de administración de la demanda y sistemas avanzados de control de flujos de potencia en el sistema. Asimismo, se prevé una importante penetración de fuentes de generación distribuida y una parcial del almacenamiento de energía, considerando que lo más relevante para el usuario final es la implementación de estas primeras acciones para lograr interactuar con las redes eléctricas mediante dispositivos inteligentes en casa habitación, comercios y edificios sustentables.

Más a largo plazo, para 2031, se espera contar con un nivel elevado de automatización y con una gestión completa de los activos de la red; además, se prevé tener un control avanzado de la demanda que tratará de suavizar el perfil de generación intermitente, así como lograr una importante electrificación del sistema de transporte que cuente con esquemas avanzados de administración de la energía en vehículos eléctricos, mediante infraestructura de recarga de baterías. De esta forma, el usuario tendrá una mayor interacción con la red mediante aplicaciones avanzadas de administración de la energía al implementarse los primeros proyectos de micro-redes eléctricas, en donde ciertas comunidades podrán desconectarse de la red ante disturbios y operar de forma autónoma.

Aunque todavía hay mucho por hacer, México cuenta con una infraestructura adecuada pero que requiere flexibilidad, aspecto que ofrecen las tecnologías modernas como los sistemas de comunicación y control, especialmente los automáticos, para continuar desarrollando la industria eléctrica y volviéndola cada vez más eficiente. En este sentido, hay un panorama atractivo para la gente dedicada a la innovación tecnológica, principalmente para las empresas, al existir oportunidades de negocios que requieren cada vez más proyectos enfocados en estas tendencias. Aproximadamente 40 millones de consumidores podrían consumir energía con un mayor nivel de eficiencia. Sin duda, el aprovechamiento energético a nivel de consumo es todavía una oportunidad de mercado muy grande en el país.