Vaticano ayuda a financiar desarrollo en AL

La fundación vaticana “Populorum Progressio” ha destinado, en 25 años de existencia, 41 millones de dólares para financiar pequeños proyectos de desarrollo para comunidades indígenas y campesinas de América Latina.

Todo nació en 1992, tras un viaje apostólico de Juan Pablo II por varios países de América Latina. El papa quiso que el consejo estuviera compuesto exclusivamente por obispos y arzobispos latinoamericanos, y que la sede de la fundación se ubicase en Bogotá, Colombia.

La fundación se dedica a atender necesidades como la construcción de un pozo de agua, una sala de salud o un aula escolar, la compra de un tractor, de semillas para sembrar e incluso de un semental o de algunas gallinas para crear una cooperativa.

Por tratarse de proyectos pequeños, las aportaciones económicas son modestas, rondando los 10 mil dólares para cada uno, pues sólo se trata de responder a una necesidad puntual.

Desde entonces, anualmente, el consejo de administración delibera las peticiones y asigna los recursos. Unas 200 iniciativas son aprobadas cada vez.

Desde su creación, ha patrocinado 4,300 proyectos. En este tiempo el país con más aportes ha sido Colombia con 690 acciones financiadas por 7 millones de dólares, seguido de Brasil con 536 por 5.2 millones de dólares y México, que se encuentra en el sexto lugar, con 206 proyectos financiados por casi 2 millones de dólares; estos datos son indicadores de las naciones con más necesidades.

Uno de los criterios para financiar es que se trate de “proyectos participativos”. Iniciativas de las propias comunidades que, gracias a la ayuda de los misioneros, encuentran vías para pedir el apoyo.

El siguiente paso es obtener el aval del obispo del lugar, una especie de certificado de garantía. Cada solicitante está obligado a dar seguimiento a la realización y entregar, al final, las cuentas correspondientes.

Uno de los pendientes de la fundación es convencer a otras personas e instituciones de ampliar el número de proyectos apoyados y diversificar las fuentes de financiamiento, que se concentran casi exclusivamente en la Conferencia Episcopal Italiana.

Segundo Tejado Muñoz, subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha declarado al respecto de la fundación: “No es nuestro estilo hacer propaganda de las cosas, son nuestras obras las que deberían hablar. Quizás estos proyectos no tienen ese eco mediático que algunos quisieran, pero no es sencillo estar presente en los medios con estas iniciativas que tienen un carácter distinto.”