Las próximas elecciones europeas del 25 de Mayo han sacado a debate en países como Francia si el euro debiera devaluarse para ayudar a la economía y las exportaciones. Pero mientras el mandato del BCE sea únicamente mantener baja la inflación, no parece que se vayan a ver política heterodoxas como las del Banco de Japón o la FED. Esta semana, el día 8 de mayo, con la crisis de Crimea de fondo que podría afectar al crecimiento en el este de Europa, decidirá si baja los tipo del 0,25 al 0,15% y si cobra a los bancos por depositar su dinero en el Banco Central, una forma de animarles a que utilicen ese capital para ofrecer crédito y dinamizar la inversión y el consumo.