En la actualidad, los mexicanos no están de acuerdo con la Reforma Energética, lo cual produce que haya altos incrementos a los precios de la luz, el gas y la gasolina.

Por ejemplo, la idea era hacer a Pemex una empresa más eficiente, dotarla de cuestiones que tiene las empresas con mejores consejos y hacerla rentable. Sin embargo, tuvo una de las caídas más significativas en productividad, se secaron los pozos principales y estuvieron a punto de dejar de pagar sus bonos.

La competencia no tuvo éxito pues muchas de las licitaciones fueron desiertas y así no llegaron las grandes inversiones que se esperaban, ocasionado que los precios se liberaran y así hubiera incrementos del 15% al 20% en los precios de la gasolina y el 0% en el precio del gas.