Se necesitan más lugares inclusivos

Cuando existen condiciones que brindan seguridad y confianza entre los colaboradores para ser la mejor versión de ellos mismos, se genera un entorno favorable para la colaboración y surgimiento de nuevas ideas, se impulsa la innovación y, como resultado, se logra un mayor crecimiento de las empresas

Por Fernando Cruz*

La lucha por la equidad continúa como una asignatura en la que debemos hacer más. En el marco de las celebraciones pasadas del día del orgullo LBGTQI+, se acentúa la posibilidad que tenemos para construir sobre lo que sin duda han sido avances en materia de inclusión, pero que también nos convoca en torno a los desafíos que enfrentamos en la ruta hacia la conquista de una sociedad mucho más incluyente.

Durante este el mes de junio, un gran número de personas alrededor del mundo celebraron el Orgullo como un reconocimiento al enorme impacto y aportación que esta comunidad tiene en la sociedad y la economía.

Reflexionar

En este contexto, es fundamental reflexionar sobre y entender la importancia de crear no solo una sociedad incluyente, sino también ambientes psicológicamente seguros, entendidos como aquellos que permiten a las personas explotar todo su potencial y con ello, facilitar el reconocimiento del valor de ser diferentes, porque todos somos únicos y con mucho por aportar. 

Desde las empresas

Vista desde el prisma corporativo, la diversidad es una de las ventajas competitivas más importantes para cualquier compañía en el mundo globalizado en el que ahora vivimos. Contar con una fuerza laboral que integre a personas con diferentes habilidades y talentos, sin importar su edad, género, preferencias, creencia o nacionalidad, es factor clave para crear ambientes de trabajo más productivos, creativos, innovadores y, sobre todo, seguros.

Una compañía que apuesta por las capacidades de las personas ―en lugar de discriminar en función de los rasgos que las hacen únicas― es una compañía destinada al éxito. Incluir, en lugar de separar.

Cultura organizacional

Bajo esta lógica, el respeto por todas las personas debe ser un elemento central en la cultura de la organización, complementado además por una estrategia clara de integración de la diversidad en el modelo de negocio. La combinación es poderosa, abre posibilidades para ampliar el impacto social, fomenta la atracción y retención de talento, y tiene una correlación directa en la productividad y eficiencia para el negocio.

Los entornos psicológicamente seguros se construyen con nuestras acciones de todos los días. No es lo que decimos, sino lo que hacemos diario, lo que se convierte en cultura. ¿Cómo fomentamos que las personas se presenten con su mejor versión para colaborar y cumplir el propósito común que nos une?; el liderazgo es esencial. Quienes tenemos el privilegio de liderar, tenemos también la responsabilidad de inspirar un entorno en el que los colaboradores puedan desarrollarse con libertad y confianza; fomentar un clima de igualdad de oportunidades en donde todos sientan la libertad de participar y ser reconocidos por su talento.

La inclusión no es tendencia, sino que parte de un principio fundamental de igualdad, cuya defensa nos convoca a todos. Abrazar la diversidad parte de la convicción de que son muchas más las cosas que nos unen, que las que nos dividen. Es hoy, es ahora, y nos toca a nosotros.

*Fernando Cruz  es presidente de Novartis México

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