El marketing relacional en la era digital
Por Jimena Camino | Brand Manager de La Haus

Incontables son los beneficios con los que contamos en este mundo digitalizado, pero luego, al momento de crear relaciones, todo se vuelve más complicado. La tecnología es  esa maravillosa creación del hombre para el hombre, ésa que nos facilita la vida, nos acerca unos a otros y que, en esta época, ha permitido que muchos sigamos trabajando e impulsando negocios.

Durante el confinamiento en el que llevamos año y medio, para cualquier persona ha significado un reto el mantenerse en contacto con amigos y familiares. Ahora bien, para las marcas ha sido un tremendo desafío el establecer relaciones 100% digitales.

Si bien el marketing relacional nos ayuda a incrementar la conversión y fidelizar clientes, ¿cómo lograrlo con una pantalla de por medio?

Busca a las personas

Claro, sería óptimo poder hacerlo físicamente, pero dadas las circunstancias piensa en las identidades digitales de tus clientes, me refiero al poder de las redes sociales, donde puedes establecer relaciones a largo plazo con ellos.

Por ejemplo, si vendes casas, sí estás vendiendo cuatro paredes, pero ahí hay una familia que tendrá que organizar una despensa o eventualmente dar mantenimiento a su hogar. La tarea es que encuentren en tu marca ese aliado que los acompañe más allá de su nueva adquisición, enseñándoles cosas del día a día en lo relacionado con el servicio o producto que les ofreces.

Empodera a tus clientes

Guíalos a tomar la decisión correcta, aunque esto a veces implique que no te compren por el momento. Déjalos mirar, entender, analizar. Dales la oportunidad de explorar tu producto o servicio brindándoles la información y las herramientas necesarias, pero eso sí, mantente siempre disponible por si te necesitan en el camino

No cometas el error de los vendedores en tiendas de ropa que, antes de poner los dos pies dentro, ya quieren venderte lo que ellos quieren y no lo que tú deseas.

Explora el mundo phygital

No todo en la vida es blanco o negro, hay una amplia variedad de grises, y en este caso aplica igual. No vivimos en un mundo 100% digital, ni en uno completamente físico, y la unión entre ambos es un mar de posibilidades. No hablo sólo de la omnicanalidad, donde un canal complementa la experiencia del otro, sino de conectar el mundo físico con el digital.

Imagina que vas caminando por la calle y te cruzas con una valla publicitaria de jeans a unos metros de entrar a un centro comercial. Ahora, a través de tecnología satelital y geolocalizacional detectar que entras al centro comercial y te acercas a la tienda de la marca de los jeans que acabas de ver, te aparece un cupón promocional en tus redes sociales. Entras a la tienda, usas el cupón y de esta forma la valla publicitaria y la campaña digital impulsaron una compra.

Esto es ya una realidad en varias partes del mundo y lo único que falta es que cada vez más marcas se sumen a explorar este mundo phygital.

Creación de vínculos

El ser humano es un ser social por naturaleza y estamos hambrientos de recuperar esas relaciones con las personas, pero también con nuestras marcas favoritas. Todo inicia en cosas tan sencillas como comprar tu café de siempre y sentarte a disfrutarlo mientras lees en el vaso tu nombre escrito con algún dibujo sorpresa.

Eso es crear  un vínculo emocional con las marcas. Lo cierto es que no sabemos cuándo esto pueda volver a ser parte de nuestra vida ordinaria, pero es responsabilidad de cada marca cuidar las relaciones creadas todos los días, a través de contenido de valor, de convertirnos en aliados de nuestros clientes y esforzarnos por traspasar la barrera digital.

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