Caja de Pandora: 3 historias de corrupción y fraude

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El monto de lo defraudado en 2019 por las cajas de ahorro piratas en México ronda los 117 millones de pesos

Raúl Olmedo Gutiérrez
Especialista en Economía

Una de las promesas de campaña de nuestro presidente fue acabar con la corrupción; si bien, muchos entendimos que esto se llevaría a cabo en el gobierno, a nivel federal, estatal y municipal; poco a poco hemos visto que la acción se extiende a diversas empresas privadas. Este es el caso de Caja Libertad.

Queremos reflexionar sobre la corrupción ejercida por empresas que lucran con la necesidad de las personas de menores ingresos, la población más vulnerable y desfavorecida,a partir de las cajas de ahorro, cuyo caso más reciente es el de Caja Libertad.

¿Cómo olvidar la estafa realizada a alrededor de 6,000 ahorradores mexicanos por parte de Rafael Antonio Olvera Amezcua, el accionista principal de Ficrea? Y podemos seguir: en 2017 la caja de ahorro corporativo Azteca de Huajuapan, donde defraudaron a 600 ahorradores, principalmente indígenas de la región de la costa de Oaxaca, los cuales ya habían sido defraudados por la misma en 2011.

En 2014, la revista Proceso daba cuenta de 300,000 familias que fueron defraudadas con 15,000 millones de pesos; denunciaba, en aquel entonces, el dirigente del Frente Único de Ahorradores Defraudados de Oaxaca (FUADO), Mario Enrique Herrera Carrasco.

En tanto, en 2015, la agencia de noticias Quadratin estimaba que los fraudes ascendían a 25,000 millones de pesos. En 2017, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) advertía que, de las 707 cajas de ahorro registradas en aquel momento, existían 69 que eran una verdadera bomba de tiempo, porque estaban en quiebra y eran insolventes. Y la historia de corrupción y fraude sigue.

Todos los males del mundo

Por ello, como el mítico recipiente de la mitología griega, las cajas de ahorro parecen también contener los males de la humanidad, como el robo y la desesperación de las personas que han sido estafadas por estas empresas.

Usted se preguntará ¿porque los mexicanos siguen recurriendo a las cajas de ahorro? A pesar de la modernidad de nuestro país, existen lugares donde los bancos no cuentan con sucursales, esto deja a las cajas de ahorro como la única alternativa.

Oaxaca es el estado de la República Mexicana que cuenta con un mayor número de sociedades cooperativas, pero de las 121 que existen sólo 2 están autorizadas. Entidad que tiene, junto con Jalisco, Michoacán y Guanajuato, el mayor número de sociedades cooperativas: 290; de esas sólo el 14% están autorizadas o cuentan con seguro de depósito.

Además, en 2019 existe un registro de 2,983 denuncias contra las cajas de ahorro, con un monto reclamado de 27 millones 980, 848 pesos; si extrapolamos el dato, en donde sólo el 14% de las cajas están registradas oficialmente; las quejas no registradas podrían alcanzar las 12,500 y el monto alcanzaría los 117 millones de pesos.

Estos datos no son pequeños; por tanto, el presidente debería de intervenir en este asunto de corrupción como lo ha hecho en muchos otros.

Nuestra caja

Cuando hablamos de fraudes cometidos por cajas de ahorro; además de Caja Libertad está el caso de Nuestra Caja, del cual han dado cuenta múltiples medios locales de Oaxaca.

En su página web, afirman que están autorizados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV); sin embargo, revisando las Sofipos, reguladas por la Condusef, la CNBV y el Fideicomiso Fondo de Supervisión Auxiliar de Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo y de Protección a sus Ahorradores (Focoop), no se encuentra en su listado de autorizadas.

Es decir, trabaja en la clandestinidad, por lo que es más fácil defraudar a cientos de mexicanos que confían en dicha empresa.

Contactamos a diversas personas que fueron defraudadas por esta empresa y te presentamos tres casos, omitimos los nombres porque así no lo pudieron.

Caso uno

La señora Blanca “N” asistió a una sucursal de Nuestra Caja ubicada en Oaxaca para solicitar un crédito acompañada de 4 amigas. Ella refiere que, se les hizo un estudio socioeconómico; como resultado del mismo, 2 de ellas tenían capacidad de préstamo de 4,000 pesos, sin embargo, les autorizaron 6,000 y terminaron prestándoles 8,000 pesos. Desde ahí las cosas, parecería que saldrían mal.

“Nos dieron un control de pagos con fechas mal asignadas. Desde ahí empezamos mal. Cuando nos enteramos debíamos un montón de recargos, al final me exigían pagar por todas esas personas”

Después de unos meses que no recibieron el pago de las otras personas, fueron a su casa a embargar, a pesar de no haber dejado los papeles de la casa.

Posteriormente, acudió a la Condusef para que pudieran asesorarla, de esta manera logró llegar a un acuerdo con la institución.  Luego de  varios meses terminó la pesadilla, pero cuando nos entrevistábamos con ella, se le veía el coraje, y la impotencia, que sufrió.

Caso dos

Daniel “N” fue aval de una amiga que era socia de la caja. Él decidió asociarse, le pidieron 500 pesos para entrar y así empezó a meter su dinero, cuando quiso tramitar un crédito se lo negaron, argumentando que él era aval. Además, le dijeron que no podía recuperar sus 500 pesos.

Un día fue a la sucursal y amaneció cerrada; de la noche a la mañana desapareció. Después de varios días de llamar, por fin consiguió que alguien respondiera. Le dijeron que cualquier trámite de la caja se realizaba en Ocotlán, municipio que se encuentra a 20 Km de donde él estaba. Daniel no cuenta con auto, por tanto, se llevaba hasta una hora y media en el traslado. Después de muchos intentos logró conseguir sacar parte de su dinero, pero no todo.

Caso tres

La señora Verónica “N” que radica en el municipio de Putla Villa de Guerrero en Oaxaca, adquirió un crédito con la empresa Nuestra Caja para comprar un Eco-Taxi. Todo marchaba bien, pero, después de unos meses, y a punto de terminar el crédito, su esposo tuvo un accidente mientras conducía el taxi, por lo que no pudo seguir trabajando. Por este motivo se retrasó 3 meses en los pagos, aclarando que en todo lo que llevaba el crédito no se había atrasado.

Verónica comenta que, cuando faltaban tres pagos para liquidar el crédito, Nuestra Caja se llevó arbitrariamente su taxi, por no contar con el dinero del adeudo. Además, quisieron vender el vehículo. Finalmente, Verónica y su familia lograron recuperar el taxi, pero debieron pagar la deuda con Nuestra Caja luego de endeudarse con otra institución.

Los casos anteriores son un botón de muestra de los cientos que existen; por ello, señor presidente, ¿hasta cuándo va a permitir estos atropellos, hasta cuándo va a permitir que estas cajas de ahorro sigan funcionando en la clandestinidad defraudando a miles de personas, de todas las clases sociales?

Finalmente, le recomendamos a nuestros lectores que se alejen de estas cajas de pandora, en especial a Nuestra Caja.