Argentina, gobierno reaccionario y pueblo dividido

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La historia de gobiernos que afectan la macroeconomía de sus países se ha repetido infinidad de veces en América Latina. Este es el caso de Argentina

Enrique Presburger Cherem
Director general de Factor Exprés

Nuevamente América Latina está presente en los titulares del mundo. Argentina tiene un papel protagónico ante la inminente victoria de Alberto Fernández, fue jefe de gabinete del difunto Néstor Kirchner; lo que implica volver a un gobierno de izquierda.

Sin embargo, vale la pena analizar el fenómeno económico más que el escándalo político, pues sin duda hay hechos de los cuales podemos aprender algunas cuestiones importantes:

Cifras inciertas del gobierno

Macri fue elegido en 2015 con el mandato de arreglar los problemas creados por la administración anterior de ocho años, que había maquillado las estadísticas, impuesto límites al capital extranjero y mantuvo las facturas del servicio público artificialmente bajas; lo que provocó un déficit creciente y un país aislado incapaz de pedir prestado.

Incertidumbre acarrea endeudamiento

La desconfianza al gobierno era tajante, y la restauración implicaba ponerse al corriente en pagos. Para ello, Argentina creció su deuda para compensar desequilibrios fiscales. El costo de intereses sin embargo subió cuando la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó sus tasas de interés en 2018, causando una fuerte devaluación del peso argentino. Con ello, Macri se vio obligado a negociar un rescate financiero de 56 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el más grande jamás realizado con el prestamista.

Ausencia de inversión productiva causa estanflación

El acuerdo exigía fuertes recortes al gasto y límites de liquidez para cumplir con las metas fiscales. Las medidas de austeridad causaron estancamiento económico, que a la postre no lograron frenar una inflación de más de 50%, y una recesión por dos años consecutivos.

Finalmente

La historia de malos gobiernos que afectan la macroeconomía de sus países se ha repetido infinidad de veces en América Latina. El pueblo castiga con su voto, y a poco tiempo la “otra parte” comete los mismos errores, causando un nuevo vaivén de corrientes políticas. Izquierda o derecha, la historia se repite, y lo único que permanece constante son pueblos divididos y fragmentados. Sólo restaurando esta brecha con equidad y educación podemos aspirar a un mejor resultado político.