Esperanza y optimismo para renovar la paz: Rigoberta Menchú

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Menchú dio su discurso durante la inauguración de la 17 edición de la Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz

Enrique Miranda

Mérida, Yucatán, 19 de septiembre.- Rigoberta Menchú Tum, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1992, inició su discurso en la 17º edición de la Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz con unas palabras en lengua maya quiché.

Tras finalizar, Menchú señaló que de “estas palabras, no tenemos traducción”. Esto en un gesto de respeto que provocó los aplausos de los cientos de asistentes que se reúnen hoy en Mérida, Yucatán, para la inauguración del evento. Que busca “renovar una huella de esperanza y optimismo para quienes luchan por la paz en el mundo”.

La defensora de los derechos humanos originaria de Guatemala expuso su orgullo y agradecimiento por estar en una “sagrada tierra, ante un día sagrado que marca en nuestro sagrado calendario maya ‘diez energías del amanecer’.

“Aquí estamos para renovar nuestras energías. Para saludar a nuestras hermanas y hermanos que todos los días dedican su vida para construir una cultura de paz”, comentó.

Respeto mutuo entre los pueblos

La también ganadora del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional señaló la importancia de mantener con vida espacios mundiales en los que se trabaje por el respeto mutuo entre los pueblos, entre los hombres y mujeres, así como entre las generaciones de la sociedad.

“Creemos en la lucha contra los crímenes de lesa humanidad. Por ello decimos no a las armas nucleares, a la intolerancia, a la falta de respeto, al racismo y a la discriminación”.

Debido a esta lucha, agregó Rigoberta Menchú, “venimos a Yucatán, a México, venimos a Mesoamérica y venimos al corazón de la América Latina para renovar nuestra agenda común por la paz “.

La 17º Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz inició este jueves en la Ciudad Blanca con el propósito de generar un espacio de trabajo y concientización global por el respeto y armonía entre las sociedades con la participación de personalidades reconocidas con este Premio.

“Estamos también aquí para reanimar a quienes desde sus trincheras, universidades y comunidades, luchan por el planeta y la dignidad humana”, concluyó Rigoberta Menchú.

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