Impuestos al consumo de alcohol fomentan mercado ilegal

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Entidades como Oaxaca, Ciudad de México, Guanajuato y Jalisco aprobaron añadir un 4.5% de impuesto a la venta de bebidas alcohólicas en envase   

Gabriel Padilla Maya                                                                                                                                        Consultor y Director General G&P Negocios

La voracidad de mayor recaudación fiscal para el año 2020 recién anunciada por algunas entidades federativas  como: Oaxaca, Ciudad de México, Guanajuato y Jalisco, para añadir un 4.5% de impuesto sobre la venta de bebidas en envase cerrado con contenido alcohólico sería adicional al actual gravamen por una tasa de hasta 53.0% de IEPS para destilados y del 26.5% para vinos de mesa. Aunada a la tasa del IVA (16.0%) y a la forma de aplicarlo, resultaría en una carga fiscal en perjuicio a el consumidor de hasta 77.48% para destilados y 42.5% para los vinos de mesa.

El aumento de impuestos fue anunciado sin previo análisis de sus efectos negativos en el consumidor; perjuicios en las estrategias de sectores que requieren de mayor fomento como el caso del vino mexicano y de las bebidas artesanales espirituosas.  Sobra decir de los mínimos impactos recaudatorios que tendría en las haciendas estatales y por el contrario de los efectos en el comercio ilegal toda vez que con ello se incentivarían mayores ganancias de introducir productos fuera del marco fiscal y legal, las cuales son muy atractivas hoy en día en México.

Las afectaciones del impuesto

El objetivo de recaudar más impuestos propicia una pérdida de dinamismo en una industria que vía la oferta y la demanda presenta importantes crecimientos y del cual el cobro actual de los impuestos al consumo de su actividad es hoy ya participable hacia las entidades federativas.

La propuesta de aplicación de un impuesto adicional en diversas entidades federativas genera graves distorsiones en las economías locales, ante la opción que tendrían potenciales contribuyentes de adquirir los productos en las entidades federativas aledañas sin esa carga fiscal. Para el vino mexicano y pequeños productores de bebidas espirituosas sería limitar el desarrollo de las regiones productoras con sus rutas enoturísticas y del fomento de corredores comerciales y gastronómicos que están emergiendo en todo el país alrededor de estos productos.

Asimismo, esta medida va en contra de la Ley de Fomento a la industria Vitivinícola Nacional promulgada en 2018, la cual tiene por objeto:

“Impulsar, fomentar, promover y difundir actividades relacionadas al sector, en concordancia con la ley para impulsar un crecimiento sostenido de la productividad y la competitividad de la economía nacional”.

Por las razones expresadas con anterioridad, es imperativo  derogar todas las iniciativas de nuevos impuestos al consumo de bebidas alcohólicas en el país, para continuar estimulando la producción nacional de nuestra industria; cuidar la economía local y por el contrario mejor privilegiar políticas integrales en los 3 niveles de gobierno que permitan  suscribir acuerdos entre la iniciativa privada y autoridades para fomentar un consumo moderado y responsable de las bebidas alcohólicas. Especialmente en los percentiles de población con menores recursos; principalmente en mujeres y menores de edad.