IA y robots su uso ético en las empresas: MIT Sloan

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No debemos dejar de lado los riesgos del uso de los robots y la IA, consideran Ayanna Howard y Jason Borenstein para MIT Sloan Management Review México

Hoy, la humanidad está más habituada a ser atendida por chatbots o ver un robot encargarse de la limpieza en un supermercado. Con la amenaza de posibles contagios de Covid-19 en el mundo, ésta es una práctica, incluso deseada por las personas que buscan mantenerse lejos del virus.

Sin embargo, de acuerdo con Ayanna Howard y Jason Borenstein, en su artículo sobre el tema para MIT Sloan Management Review México, es conveniente tomar reservas sobre los ámbitos en que pueden elegirse soluciones de Inteligencia Artificial (IA).

Y detallan: “desde el inicio de la pandemia hemos visto una aceleración en el uso de la robótica para hacer el trabajo de los humanos; quienes se encuentran trabajando en casa, debido a las medidas de aislamiento dictadas por los gobiernos”.

Los robots se están haciendo cargo de la limpieza del piso en los supermercados y la clasificación en los centros de reciclaje.

Además, la Inteligencia Artificial (IA) está fomentando una mayor dependencia de los chatbots para el servicio al cliente; en compañías como PayPal y en el monitoreo de contenido, impulsado por máquinas, en plataformas como YouTube.

Muchos son los ejemplos de cómo los robots tienen ya un papel protagónico. En Japón, las plataformas de telepresencia robótica brindan a los estudiantes una experiencia de graduación universitaria “en persona”. Y en Taiwán, durante los juegos de béisbol, los robots sirven como fanáticos ruidosos en estadios vacíos.

Nuevos riesgos

No obstante, para Ayanna Howard y Jason Borenstein es necesario tener en cuenta que el abuso de estas soluciones puede implicar nuevos peligros que no estamos tomando en cuenta. Con los robots reemplazando las funciones de trabajo para permitir que los humanos coexistan, ¿qué pasará cuando estos quieran recuperar sus trabajos?

La sociedad, hasta ahora, no se ha cuestionado sobre qué tipo de funciones reemplazarán los robots, porque durante la pandemia, la tecnología ha cumplido un papel importante: preservar la salud y bienestar.

Los riesgos son diversos y lo que, hasta hoy nos parece inaudito, puede comenzar a tener sentido. Por ejemplo, a medida que disminuye el tiempo que pasamos con personas, los lazos con nuestras comunidades se debilitan.

Con ello, nuestras preocupaciones sobre las consecuencias de los robots y la IA disminuyen, porque perdemos de vista la escala de pérdida de empleos, potenciada por el uso de robots e IA.

Asimismo, muy probablemente pasemos por alto las formas de sesgo incrustadas dentro de la IA y la invasión tóxica de la tecnología que se utilizará para rastrear la propagación del coronavirus.

Consideraciones críticas

Las organizaciones deben tomar en cuenta que, hay oportunidades basadas en un margen de error existente en la IA, los cuales pueden ser motivo de preocupación.

También, los problemas de privacidad, con respecto a la recopilación de datos. En el caso de Google y Apple, se están asociando en una aplicación opcional para que las personas divulguen su diagnóstico de Covid-19.

Uno podría argumentar que esto está justificado hasta que termine la pandemia. Sin embargo, una vez que se establezca el precedente para este tipo de vigilancia, ¿cómo se eliminaría ese poder en los gobiernos, en las empresas y en otras instituciones? ¿se incluirán cláusulas de extinción en los planes de recolección y uso de datos de las organizaciones?

Necesitamos pensar nuevamente en los márgenes de error, surgido en las aplicaciones de IA que hemos adoptado, los cuales pueden ser perjudiciales. Se trata de prejuicios que habrán aprendido de nuestros comportamientos de adaptación y que habrán modelado mediante sus interacciones con nosotros.

Y aunque vivimos en una situación sin precedentes, necesitamos enfrentar de manera proactiva la planificación y las protecciones en relación con la adopción de robots y de Inteligencia Artificial. De lo contrario, puede surgir una nueva crisis en una forma completamente novedosa.