Sostenibilidad y riesgos: un nuevo paradigma

0

El concepto de sostenibilidad va más allá del enfoque ambiental comenta Eduardo Domínguez, subdirector de McBride SustainAbility y Grayling México

Eduardo Domínguez Dorantes
Subdirector de McBride SustainAbility y Grayling México

El entendimiento del concepto de sostenibilidad ha tenido retos importantes en los últimos años, el más importante es haber logrado que se le identifique más allá del tema ambiental. El impulso que le dan organismos internacionales, investigadores y analistas financieros han sido un parteaguas para comprender su verdadero alcance e impacto en la generación de valor en las organizaciones.

Diversas entidades como Global Reporting Initiative y Pacto Mundial, a través de los Principios para la Inversión Responsable, han realizado esfuerzos para propiciar un equilibrio entre el desarrollo económico, social y ambiental. Por esta razón, resulta importante hacer un análisis acerca del potencial que tiene como una herramienta de prevención y mitigación de riesgos.

En la actualidad, es común encontrar a directivos y dueños de empresas que no están plenamente convencidos de los beneficios que puede traerles una estrategia basada en la sostenibilidad. Existe la percepción de que, más allá de que pueda generar beneficios, es un aspecto de control, en ocasiones estético, que trae consigo gastos operativos sin un tangible retorno de inversión.

Análisis de materialidad

El análisis de materialidad fue un concepto revolucionario para el ejercicio de la sostenibilidad. Pues tiene el objetivo de identificar aquellos asuntos que le son relevantes.

En tiempos de incertidumbre como en el que está inmerso el mundo, a raíz de la contingencia sanitaria a causa de la pandemia Covid-19, es un claro ejemplo que permite hacer una retrospectiva y autocrítica organizacional sobre del grado de previsión particular ante escenarios adversos que pudieran poner en riesgo su sostenibilidad.

Capacidad de prevención

Si hacemos un análisis de la capacidad de preparación de empresas, sociedad y gobierno, ante contingencias de estas magnitudes, realmente quedaríamos un poco decepcionados y con un interés limitado para lograr un verdadero cambio y visión sostenible de nuestra existencia en este planeta.

Analizar las acciones emprendidas por representantes de países nos dice mucho de su nivel de liderazgo y compromiso para salir lo menos afectados a causa de esta pandemia. No se planteará un análisis y calificaciones de cada líder; simplemente es dejar evidencia de la fragilidad y previsión deficiente que tienen algunas naciones para enfrentar contingencias de estas dimensiones, más aún cuando se trata de la atención hacia un derecho básico que está presente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible: salud y bienestar.

Esta situación se acentúa con el comportamiento y la actitud de la gente en cada uno de los países afectados; lo cual también es una muestra de nuestra visión personal que nos permite o, que, por el contrario, nos evita prever y estar preparados ante cualquier adversidad.

Individuos sostenibles

Si llevamos a la práctica de manera muy general un análisis de materialidad hacia el ámbito personal, en donde cada uno de nosotros nos visualicemos como una organización y, nuestro círculo de convivencia e influencia nos encontraríamos con hallazgos que también nos darían un claro ejemplo de visión sostenible como individuos que forman parte de una sociedad global e interconectada.

El aspecto personal es en donde realmente deberíamos de poner nuestro mejor esfuerzo e interés para salir adelante; pues por más que insistamos en querer cambiar como sociedad, en primera instancia deberíamos hacer una introspectiva para saber qué tanto estamos contribuyendo en la creación de un mundo mejor para todos.

También hay grandes acciones y sumas de esfuerzos que, sin duda, contribuyen a aminorar los impactos negativos de esta crisis mundial. Es verdaderamente gratificante ver que hay gente y sectores de nuestra sociedad que buscan el bien común y apoyan a los menos favorecidos. Estas acciones nos dan una esperanza de que todavía existe el interés de lograr una sociedad justa y equitativa en la que no exista el individualismo y en la que busquemos entornos sanos que nos permitan la permanencia como especie.

Empresas y su importancia como detonador de certidumbre

He experimentado el limitado interés e importancia que se le atribuyen a diagnósticos de sostenibilidad como el que se logra por ejemplo a través del análisis de materialidad.

Se debe al nivel de relevancia y posicionamiento estratégico que tenga la sostenibilidad de la organización, pero también a la forma en la que se sensibiliza a sus tomadores de decisión; pues regularmente le dan prioridad a la operación y no se detienen a hacer una autoevaluación y autocrítica de cómo es que la operación diaria puede repercutir en el futuro.

Es importante considerar que otra de las barreras principales es el limitado diálogo que las organizaciones tienen con sus grupos de interés; este fenómeno se presenta principalmente en ciertos países latinoamericanos que, por cultura, no están acostumbrados a la crítica, la discusión constructiva para solución de conflictos y al cumplimiento íntegro y mutuo de necesidades y expectativas.

Afortunadamente muchas de estas situaciones han cambiado, las nuevas generaciones han contribuido para que las organizaciones cumplan de manera puntual los lineamientos y normativas básicas de Ley.

Empresas del siglo pasado

Insisto en el cumplimiento de necesidades personales de los colaboradores dentro de una empresa porque en el pasado eran dos elementos totalmente disociados. A los “patrones” sólo les interesaba que sus empleados cumplieran un estricto horario de trabajo, que muchas veces era más largo que el que marca la Ley, pero a su vez eran poco tolerantes en la hora de entrada, sin poner mayor atención y prioridad al cumplimiento de los objetivos.

Hacer este ejercicio crítico nos permitirá también identificar el nivel de madurez de su sostenibilidad.

Debemos partir del entendido de que toda organización tiene impactos en su entorno, los cuales requieren ser gestionados de forma tal que no afecten o impacten de manera negativa a sus grupos de relación. Por esta razón es que estamos frente a un nuevo paradigma, porque esta coyuntura nos permitirá sensibilizar y posicionar a nivel estratégico la relación de estos dos grandes conceptos: sostenibilidad y riesgos.

Balance desfavorable

Desafortunadamente hemos evidenciado aspectos poco favorables en términos de cumplimiento de parte de algunas empresas en el mundo, pues una parte considerable de ellas no contaban con mecanismos o seguros que las apoyarán a enfrentar este tipo de contingencias.

Ante este escenario surge la pregunta ¿era posible prever el impacto de esta pandemia tal y como la estamos viviendo?, mi respuesta es, no completamente, sin embargo, la respuesta también depende del tipo de la organización y la forma en la que gobierna su sostenibilidad, a través de sus líderes.

El establecimiento de un diálogo directo y concreto con las audiencias en una organización será una de las premisas básicas que permitirá contar con un diagnóstico robusto y con poco margen de error.

Los consejeros en una organización juegan un rol fundamental para poner en discusión aspectos que van más allá de la operación misma de la empresa.

Ventanas de oportunidad y derrumbe de mitos

Esta ventana de oportunidad es la que debe aprovecharse para el posicionamiento de temas de sostenibilidad y riesgos, pues parte de las enseñanzas que nos ha dejado esta pandemia es derribar el mito de que las organizaciones solamente dependen de su desempeño interno de equipo y que el exterior poco puede influir en sus resultados.

Otro mito derribado es el que las organizaciones no pueden adaptarse ante entornos adversos, pues cada día evidenciamos más casos de éxito que nos dan esperanza para confiar en la capacidad humana de supervivencia para seguir adelante y buscar el beneficio común.

Los invito a hacer un ejercicio de reflexión y analicemos si lo que estamos haciendo ahora es lo que nos hará sostenibles tanto a nosotros como a la sociedad en la que vivimos. Espero que todas las conclusiones a las que lleguemos sean favorables y positivas para que, por el bien de todos, sigamos la construcción de un mundo mejor.

Eduardo Domínguez Dorantes, subdirector de McBride SustainAbility y Grayling México

Eduardo Domínguez Dorantes, subdirector de McBride SustainAbility y Grayling México