¿Qué aprendizajes de economía circular requerimos aplicar antes y después de Covid-19?

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El concepto de economía circular está basado en el medio ambiente y el uso eficiente de los recursos naturales comentó Francisco Suárez 

Francisco Suárez Hernández
Director de general de AdeS para América Latina
Expresidente del Consejo del World Environment Center

Fotografía: Antonio Soto Feria

El fundar las acciones de los países, gobiernos, y compañías bajo el concepto de Economía Circular es uno de los elementos más indispensables para poder emprender un camino sostenible, en la cual, cualquier producto o servicio tiene como objetivo que el valor de los recursos tales como el agua y energía se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible y así reducir la generación de residuos.

La economía circular podría reducir hasta un 99% los desechos de algunos sectores industriales y un 99% de sus emisiones de gases de efecto invernadero ayudando así a proteger el medio ambiente y combatir el cambio climático entre muchos beneficios para la humanidad y el planeta.

El concepto de Economía Circular está basado en el medio ambiente y el uso eficiente de los recursos naturales. Todo lo que la naturaleza genera es una materia o alimento para otro organismo. Pensemos en los bosques, donde las hojas de un árbol se transforman en fertilizante natural para la tierra; un animal muerto, llega otro y lo consume. Todo es un circulo en donde todo fluye de manera natural.

Hoy, con más de 7 billones de habitantes en el planeta y una de las pandemias más importantes de la historia a nivel mundial (COVID-19) resulta imprescindible emprender acciones económicas, sociales y ambientales de manera urgente. Muchas proyecciones señalan que para el 2050 la producción de basura aumentará un 25% en América Latina y el Caribe. Asimismo, algunos países han iniciado el camino de replicar mejores prácticas documentadas en el Foro Económico Mundial, en materia de desechos alimentarios. Por ejemplo, Francia ha prohibido tirar a la basura alimentos que no sean vendidos y forzosamente lo deben donar a bancos de alimentos o comedores públicos; con esta práctica el país solo desperdicia 1.8% de la comida que producen por año. También existe inversión por más de $1 millón de dólares por año para investigación de como extender la vida anaquel de los alimentos, ayudando en gran medida a esta tarea crítica.

Otro ejemplo es Corea del Sur, que desde 2005 es ilegal tirar comida a la basura; las personas deben colocar todos los residuos en bolsas biodegradables y esto a su vez es transformado y utilizado en alimentos para ganado, fertilizante, o biogás. Es así como con el esfuerzo de más de 15 años, este país ya logró reciclar el 95% de todo su desperdicio de alimentos.

Para reducir 1 millón de toneladas de comida que cada año desperdiciamos a nivel mundial requerimos que muchos más países estén tomando acciones hoy en esta línea de ejemplos.

Una contribución de gran impacto y escala al tema de manera individual es hacer conciencia de nuestros modelos de consumo y replantear aquellas cosas que no sean esenciales para la vida diaria. Es decir, analicemos a profundidad si requerimos comprar algo antes de reparar lo existente.  Hoy más que nunca necesitamos movernos hacia estilos de vida más sostenibles, para realmente poder adoptar una Economía Circular tan requerida para el planeta durante y después COVID-19.