Ver ediciones digitales
Compartir

Actualidad

¿En qué se parece un sistema de pensiones a un dinosaurio?

Por: Colaborador 28 Jul 2020

Es alentador que el gobierno de México haya tomado una postura proactiva para tratar de resolver el problema del sistema de pensiones. Sin embargo, estamos […]


¿En qué se parece un sistema de pensiones a un dinosaurio?
PUBLICIDAD

Es alentador que el gobierno de México haya tomado una postura proactiva para tratar de resolver el problema del sistema de pensiones. Sin embargo, estamos lejos de desactivar la bomba de tiempo

Armando Nuricumbo
Miembro del Consejo Editorial de Mundo Ejecutivo y socio director de la firma de consultoría Nuricumbo + Partners
www.nuricumbo.com

Hace unos días el Ejecutivo Federal presentó una iniciativa de reforma al sistema de pensiones en México. Diversos factores demográficos, tecnológicos y sociales están creando una crisis sin precedente en los sistemas de pensiones de todo el mundo. Esta es una bomba de tiempo que, de no atenderse, puede crear un grave problema económico con serias implicaciones para las principales economías del mundo.

La iniciativa de reforma contempla tres cambios importantes al sistema actual:

  1. Se aumentan gradualmente las aportaciones patronales de 5.15% a 13.875% del salario en un periodo de 8 años.
  2. Se reducen las semanas de cotización de mil 250 (24 años) a 750 (14 años).
  3. Se eleva la Pensión Mínima Garantizada.

Es alentador que el gobierno de México haya tomado una postura proactiva para tratar de resolver el problema. Sin embargo, estamos lejos de desactivar la bomba de tiempo. En mi opinión, las razones por las que nuestro sistema -junto con muchos otros sistemas de pensiones en el mundo- están descompuestos y probablemente nunca podrán arreglarse, son las siguientes:

Bajos salarios

México es un país de bajos salarios, y por lo tanto es muy poco el ingreso que las familias pueden destinar al ahorro, y mucho menos al ahorro de largo plazo. Buenas pensiones inician con buenos salarios, y estos no se logran por decreto, sino que son el resultado de todo un complejo ecosistema en equilibrio: salud, educación, estado de derecho, estabilidad macroeconómica, inversión pública y privada, sistema fiscal eficiente, transparencia, etcétera.

Informalidad laboral

México es un país con una alta informalidad, por lo que el sistema de pensiones actual deja fuera a los millones de mexicanos que trabajan en este sector. Un resultado no deseado de la reforma presentada es que se termine por incentivar dicha informalidad al encarecer la cuota que tiene que aportar el patrón. Más bien tendríamos que repensar cómo “facilitar” la formalidad, de manera que pudiéramos integrar a los informales al sistema fiscal, de salud y de pensiones.

Cultura del ahorro e inversión

No es suficiente ahorrar para el retiro, sino que hay que también saber cómo invertir lo ahorrado. Uno de los principales aliados de un trabajador en la construcción de un patrimonio para el retiro es precisamente el tiempo. El tener un horizonte de 20, 30 o 40 años permite beneficiarse de la reinversión de los rendimientos y de gozar del mágico efecto del interés compuesto.

El sistema actual de Afores es muy bueno porque permite que el trabajador invierta en acciones de ciertas empresas que pueden tener un potencial de crecimiento importante. Pregúntenle a cualquier americano: no hay mejor estrategia para el retiro que el haber invertido en Microsoft, Amazon o Apple en sus primeros años.

La edad de retiro

En ese sentido, considero que es un terrible error de la reforma el disminuir las semanas de cotización. Por el contrario, la edad de retiro tiene que elevarse por múltiples razones, entre otras, porque como personas cada vez vivimos más, porque la edad productiva no se termina como por arte de magia al cumplir 60 años, y porque hoy quienes quieren seguir activos después de la edad de retiro muchas veces tienen que hacerlo en la informalidad, en lugar de seguir contribuyendo y fortaleciendo al sistema.

Un dato curioso: cuando los primeros sistemas de pensiones fueron diseñados a principios del siglo XX, se estableció la edad de retiro a los 60 años, justo en una época en la que el promedio de vida de las personas era de 40 años. Es decir, el sistema funcionaba porque realmente eran muy pocos quienes iban a poder llegar a cobrar esa pensión. Si extrapolamos ese escenario, hoy nuestra edad para recibir la pensión debería ser los 75 u 80 años.

Es tanta la incertidumbre que existe actualmente sobre el estado de derecho en nuestro país, que el mayor beneficio de la reforma presentada fue quitar de la mesa la posibilidad de que alguien quisiera estatizar las Afores junto con sus cuantiosos recursos. Reitero que es muy bueno que se propongan cambios al sistema, pero no soy optimista sobre la viabilidad financiera de este sistema en el largo plazo.

Al final lo que necesitamos es que la gente gane más para que pueda ahorrar e invertir más, que la gente sepa que tiene que mantenerse activa más tiempo simplemente porque estamos viviendo más tiempo, y que sea la misma gente quien se convierta en arquitecto y director de su propio patrimonio para el retiro.

LEE MÁS CONTENIDO
¿QUÉ TEMA TE INTERESA?