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Miedo y Euforia en las economías

Por: Colaborador 26 Ago 2020

Los resultados de empresas públicas a nivel global reflejaron en el segundo trimestre de 2020 el impacto de la pandemia en la economía real Armando […]


Miedo y Euforia en las economías
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Los resultados de empresas públicas a nivel global reflejaron en el segundo trimestre de 2020 el impacto de la pandemia en la economía real

Armando Nuricumbo
Miembro del Consejo Editorial de Mundo Ejecutivo y socio director de la firma de consultoría Nuricumbo + Partners
www.nuricumbo.com

“El miedo y la euforia son fuerzas dominantes y el miedo es múltiplo del tamaño de la euforia”
Alan Greenspan

Los resultados de empresas públicas a nivel global reflejaron en el segundo trimestre de 2020 el impacto de la pandemia en la economía real. Sin embargo, en algunos mercados de capitales, particularmente en China y en Estados Unidos, parece existir un optimismo desproporcionado que apuesta a una recuperación fuerte y rápida y que parece descontar un escenario de un impacto negativo más profundo.

De las bolsas de valores que nosotros monitoreamos de manera sistemática, sobresalen cinco índices con avances de doble dígito en los últimos doce meses: Nasdaq-EEUU (+41.7%), S&P500-EEUU (+18.7%), DAX-Alemania (+12.3%), Shenzen-China (+26.8%) y Nikkei-Japón (+14.1%). En contraste, la Bolsa Mexicana de Valores avanzó únicamente 0.7% en ese periodo, mientras que IBOVESPA de Brasil lo hizo en 1.0% y el índice IPSA de Chile ha descendido -16.0%. Es decir, se está viendo un alto optimismo por mercados desarrollados y muy poco entusiasmo por mercados emergentes.

BMV: Trimestre de claroscuros

Las empresas en sectores de consumo básico y con poco contacto masivo con clientes reportaron incrementos importantes en sus ingresos, mientras que las del sector servicios que se caracterizan por el manejo masivo de clientes vieron sus resultados muy afectados por la pandemia.

Empresas como Bimbo y Gruma registraron aumentos en ingresos de 20 y 25% respectivamente; crecimientos en flujo operativo de 30 y 26%, así como incrementos en utilidad neta de 108 y 38%. Del lado opuesto sólo bastan dos ejemplos: Alsea, operadora de varias cadenas de restaurantes, reportó ingresos que descendieron 65% en comparación con el año anterior, así como pérdidas netas de 2 mil 578 millones de pesos, mientras que el Puerto de Liverpool acumuló un descenso en ventas de 59% y reportó pérdidas netas por 2 mil 879 millones de pesos.

EU, realidad o ficción económica

En Estados Unidos el optimismo que se percibe en los mercados parece estarse alejando cada vez más de la realidad. El índice S&P500 está por alcanzar nuevamente máximos históricos, después de un rally de casi 50% a partir de su punto más bajo alcanzado el 23 de marzo de 2020. Nunca en la historia una bolsa de valores en Estados Unidos se había recuperado tan rápido de una corrección tan fuerte como la que vimos en marzo.

El entusiasmo de los mercados contrasta enormemente con los millones de ciudadanos americanos que han perdido sus trabajos y con los más de 160 mil que han perdido la vida a causa de la pandemia. Algo no suena lógico y nos recuerda mucho al periodo de 1999-2000 en el que parecía que no había nada que pudiera detener el ascenso de los mercados de capitales. Todos sabemos cómo terminó ese episodio.

Apple está por convertirse en la primera empresa en alcanzar una valuación de dos billones (trillones) de dólares, lo que es al menos 50% mayor al PIB de toda la economía de un país como México. En términos de valuación, el S&P500 hoy cotiza con un múltiplo promedio de 30 veces, lo que representa el múltiplo más alto desde el año 2009. Empezamos a ver casos como el de Tesla, empresa que cotiza con un múltiplo de 953 veces y que está alcanzando una capitalización de mercado cinco veces mayor a la de GM y Ford juntos.

En resumen, en estos momentos parece difícil justificar el optimismo de los mercados financieros en países desarrollados, y ese optimismo podría convertirse muy pronto en miedo en cuanto empiecen a percibirse más claramente los efectos devastadores de la pandemia en algunas empresas y en algunas industrias.

Hay que recordar que en 2008 sólo se necesitó de un “Lehman Brothers” para pasar del miedo al pánico en un fin de semana y hundir a toda la economía global.

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