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El informe presidencial de tour en Campeche

Por: El Consejero 28 agosto 2023
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El informe presidencial de tour en Campeche
FIDEICOMISO

El próximo viernes, el presidente Andrés Manuel López Obrador estará en Campeche desde donde ofrecerá su quinto informe de gobierno, buscando darle un impulso a una de sus “inconclusas” obras emblemáticas, el Tren Maya.

El próximo viernes, el presidente Andrés Manuel López Obrador estará en Campeche desde donde ofrecerá su quinto informe de gobierno, buscando darle un impulso a una de sus “inconclusas” obras emblemáticas, el Tren Maya. No se trata de una inauguración, como señaló el mandatario tratando de vacunarse contra las posibles críticas, será simplemente un recorrido que dará inició en Campeche y que finalizará en Teya, Mérida.

Despierta suspicacias el hecho de que la prensa estará impedida de acompañar al mandatario en este que será el primer viaje oficial ¿A qué le teme el presidente si todo está en orden como lo viene afirmando todos los lunes desde hace varios meses? Presentes estarán, eso sí, la entusiasta “aplaudidora” del régimen, Layda Sansores, gobernadora de Campeche; así como sus pares de Tabasco, Carlos Manuel Merino; Chiapas, Rutilio Escandón; Quintana Roo, Mara Lezama y, en una de esas hasta el gobernador de Yucatán, el panista Mauricio Vila.

Desde su llegada al poder López Obrador no ha escatimado palabras para señalar que su gobierno no es igual a los que lo precedieron. La narrativa de sus spots, dados a conocer en los últimos días (la ley lo faculta a hacerlo siete días previos y cinco posteriores al informe), lo contradice plenamente; una serie de odas en donde el presidente, y no el pueblo, se encarga de calificar a su propio gobierno como “exitoso” pese a la narcoviolencia, pese al doloroso incremento en el número de desaparecidos, pese a que la pobreza se mantiene en niveles vergonzosos más allá de la derrama de recursos en programas clientelares, pese a la falta de empleos formales, pese a que el fin de la corrupción sigue siendo una promesa sin cumplir.

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Lo cierto es que a cinco años de gobierno hay muy poco para presumir. Un quinquenio después de que la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) fuera cancelada, el convidado de piedra es hoy un aeropuerto abandonado incapaz de sostenerse por si mismo, allá en Santa Lucía, sin hablar de la inmensa deuda que seguimos pagando los mexicanos para liquidar los compromisos que se habían contraído luego de la anulación de los contratos.

La refinería de Dos Bocas, ese “sueño convertido en realidad,” en palabras del presidente, se inauguró al puro estilo priista, sin haberse terminado y con sobrecostos que superan el 100% del presupuesto programado, muy lejos de la palabra empeñada por López Obrador de que no subiría su importe y que al día de hoy no a entregado un solo barril de combustible. En el mejor de los casos empezará a producir a finales de año y en cantidades muy reducidas conforme a lo que se había ofrecido. A la distancia habrá de quedar la autosuficiencia en combustibles.

Bajo este panorama habrá de emprender el presidente su primer viaje en el Tren Maya, una obra incierta que desde un principio se etiquetó como de seguridad nacional para no tener que informarle a ese pueblo sabio en qué se fueron los dineros que superan los 100 mil millones de pesos envueltos en la opacidad como ha ocurrido con la mayor parte de las obras en la actual administración.

Pero nada de eso habremos de escuchar en los promocionales, a cambio veremos a un mandatario muy sonriente ufanándose de que el dólar está bajo; que ya no se condonan impuestos a los de “arriba”; que ahora hay becas para las familias pobres; y presupuesto para los padres de familia; que se ha reducido el número de homicidios; que la industria de la construcción genera empleos, empleos y más empleos, en fin, que estamos muy cerca regresar a esa época en que se ataba a los perros con longaniza.

Sube el limón por “causas naturales”

En más de 20 años, sea por los Zetas, la Familia Michoacana y su grupo sucesor, los Caballeros Templarios, ahora también Viagras y Cártel Jalisco, los productores agrícolas de Tierra Caliente en Michoacán han sido víctimas de extorsiones, particularmente a los aguacateros y limoneros de la región. Hace aproximadamente 15 años comenzaron a registrarse las primeras alzas de precio de ambos productos a nivel nacional, atribuidos a este cobro de cuotas por parte de la delincuencia organizada.

La violencia tuvo altibajos en el sexenio pasado, aunque las extorsiones se quedaron. Las organizaciones criminales se fragmentaron en grupos delictivos que se aliaron con organizaciones más fuertes y las peleas por las plazas han arreciado últimamente. Este domingo se registraron bloqueos, quema de vehículos y tiendas de conveniencia en Apatzingán, Uruapan y Buenavista. Esto es sólo lo último, en lo que va del mes ha habido ataques contra transportistas de limón y la violencia en la región de Tierra Caliente se ha incrementado desde hace meses. Ejemplo de ello fue el asesinato de Hipólito Mora, líder de autodefensas en junio pasado.

En todos estos años, los productores de Michoacán se han acostumbrado a incluir en sus gastos de operación las cuotas a las organizaciones criminales, lo cual se refleja en el precio final al consumidor. Para su doble mala fortuna, al igual que los impuestos que pagan, esos pagos extorsivos no les están sirviendo para brindarles protección, por el contrario, los están poniendo en medio de las disputas entre los delincuentes.

Y para confirmar que se quedan solos, este lunes el presidente López Obrador dijo que lo de los bloqueos y quemas en Michoacán fue un “acto publicitario y propagandístico”, o sea, nada que ver con seguridad pública y menos con grupos delincuenciales. Siguiendo la consigna de “aquí no pasa nada”, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, rechazó que el encarecimiento del limón se debiera al crimen organizado, sino a la “oferta y la demanda”.

Probablemente se trata de que todos los mexicanos -al igual que los productores michoacanos-, normalicemos a la violencia y las extorsiones como parte de los fenómenos naturales por los que sube el precio del limón, al igual que la sequía, las lluvias y las plagas.

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