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Las obras faraónicas que habremos de heredar

Por: El Consejero 04 enero 2023
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Las obras faraónicas que habremos de heredar

El AIFA se encuentra muy lejos de sus metas, durante noviembre tuvo un promedio de 60 operaciones diarias frente a las 120 que se habían previsto para el cierre de año.

Si alguna etiqueta debiéramos colocarle a la Cuarta Transformación durante sus primeros cuatro años de gobierno, por lo menos en materia de infraestructura, tendría que ser la del fracaso.

Las grandes promesas de obras monumentales ofrecidas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, y que tendrían que haber llegado a su clímax justamente en este año, quedaron reducidas a paquidermos descoloridos tan inútiles como aquellos que tanto critico en administraciones anteriores.

El primer proyecto malogrado es sin duda el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, inaugurado el 21 de marzo. Presentado en su momento como uno de los más modernos del mundo y orgullo de la actual administración abrió sus puertas con 12 vuelos (seis viajes redondos).

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Hoy nueve meses después sigue aislado en medio de la tolvanera. Nadie le informó a los militares, responsables de le ejecución, que en el proyecto ejecutivo se tendrían que haber incluido las vías de acceso terrestre por lo que se encuentra prácticamente incomunicado.

El principal acceso libre de peaje, el camino Tonanitla sigue sin terminarse pese a la promesa de que habría de haberse concluido en el mes de julio. De manera similar la ampliación del tren suburbano va a un ritmo mucho menor de lo previsto pese a que se asegura quedará lista en diciembre de 2023.

El AIFA se encuentra muy lejos de sus metas, durante noviembre tuvo un promedio de 60 operaciones diarias frente a las 120 que se habían previsto para el cierre de año. Para el próximo se contempla alcanzar las 200 para alcanzar el equilibrio financiero y el presidente se despida por lo menos con algo que presumir, además de ser el segundo presidente más popular en el mundo.

Un rotundo fracaso si se compara con el proyecto que ya existía para un nuevo aeropuerto y que fue cancelado por un capricho que costó decenas de miles de millones de pesos al erario público.

Poco más de tres meses después y al estilo de los más rancios regímenes priistas fueron inaugurados algunos edificios que fueron presentados como la refinería Olmeca o de Dos Bocas como se le conoce popularmente. La refinería que tendría que haber brindado sus primeros frutos a finales de este año se mantiene envuelta en falsas afirmaciones y en ambigüedades. Un desarrollo que originalmente habría de costarnos a los mexicanos 8 mil 918 millones de dólares terminará por superar con mucho el doble de lo presupuestado. 

La tan cacareada autosuficiencia en combustibles también habrá de esperar hasta ya muy avanzado el siguiente sexenio ya que, de acuerdo a expertos en la materia, no podrán realizarse pruebas hasta que el montaje este completo lo cual tomaría un mínimo de dos años.

Aún resta la estrategia por definir empezando por el crudo que se va a emplear; como se va a alimentar la refinería y de ahí como se habrá de distribuir el combustible; por último, está el problema de las inundaciones que la secretaría de Energía, Rocío Nahle, descalifica año con año para evitar darle solución.

Un pésimo negocio si se compara con el valor de la refinería de Deer Park que costo mil 489 millones de dólares con una capacidad de refinación de 340 mil barriles de petróleo al día, cantidad muy similar a la que habrá de tener Dos Bocas en su punto más alto.

Otra de las promesas por cumplir es la del Tren Maya que tendría que entrar en funciones a finales de este 2023. Sin un proyecto ejecutivo que lo sustentara, desde sus inicios la construcción ha tenido que recorrer los caminos más sinuosos y se ha visto despeñar en más de una ocasión aún antes de su existencia física.

Entre muchos otros factores se ignora si habrá de tener la suficiente demanda para justificar una inversión tan onerosa, si habrá de ser viable económicamente, y se desconoce el impacto final que habrá de tener en materia ambiental y arqueológica, en particular en lo que se refiere al tramo 5 que presenta mayor fragilidad en el terreno.

De igual manera ecologistas luchan por la suspensión de los tramos 6 y 7 en las áreas de reserva de la biosfera de Sian Ka’an y Calakmul para asegurar la preservación de la flora y la fauna en zonas habitadas por las comunidades mayas.

Tres megaproyectos en los que se invirtió la mayor parte del presupuesto de un sexenio, privilegiándolas sobre la salud y la educación, tres elefantes blancos con los que nos habrán de recordar las futuras generaciones, porque a final de cuentas todos somos corresponsables por lo que nuestras autoridades hicieron o dejaron de hacer.

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