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Muy poco que celebrar

Por: El Consejero 02 octubre 2023
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Muy poco que celebrar

Sin mucho para festejar y con sus proyectos faraónicos inconclusos, el presidente Andrés Manuel López Obrador arranca su sexto año de gobierno. Como se recordará […]

Sin mucho para festejar y con sus proyectos faraónicos inconclusos, el presidente Andrés Manuel López Obrador arranca su sexto año de gobierno. Como se recordará durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se modificó el Artículo 83 constitucional para que, por esta única vez, se redujera el periodo presidencial ajustándolo a octubre, para así permitir a la administración entrante tener una mayor injerencia en la conformación del presupuesto para el primer año de su mandato.

Quizá el mayor fracaso que habrá de dejar como legado el presidente se encuentra en el campo de la inseguridad. Pese a las cifras alegres esbozadas mañana tras mañana los números son claros, este ha sido el sexenio más sangriento de la historia con más muertes dolosas. Hasta agosto sumaban cerca de 164 mil en los cinco primeros años; contra 156 mil en la totalidad de la administración de Peña Nieto y 120 mil 500 con Felipe Calderón, a pesar de ello en sus “otros datos” el mandatario habla de que ha habido una disminución de 17%.

La salud es otro de los campos que habrán quedado devastados, luego de que irresponsablemente a su arribo, suspendiera la compra de medicamentos en un hecho que terminó por dañar a quienes más los requerían, los más pobres de entre los pobres que tuvieron que invertir cuantiosas cantidades de sus salarios para poder proveerse de lo necesario y qué decir de los pacientes con cáncer que vieron suspendidos sus tratamientos, entre ellos cientos de niñas y niños. Como olvidar a los cientos de miles de víctimas de covid-19, debido a una mala gestión sanitaria.

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La educación es otra de las herencias infaustas que la Cuarta Transformación habrá de dejar a nuestras infancias. El subejercicio fue el modelo preferido en el desvío de recursos, y si no que les pregunten a las escuelas de educación especial que tan sólo en el primer semestre de 2022 habían sufrido un recorte superior al 99%, igual camino se pretendió que siguieran las escuelas de tiempo completo. Sólo la determinación de los padres impidió que se completara esta barbarie. Y como colofón unos libros de texto gratuito que fueron coordinados por ideólogos no por pedagogos, con el propósito de sembrar en las pequeñas y pequeños una interpretación de la historia que no necesariamente se corresponde con la realidad.

La administración actual también tiene su “Estafa Maestra” solo que potencializada, un fraude que de acuerdo a la Secretaría de la Función Pública alcanzó los 9 mil 500 millones de pesos, sin embargo, su director (y mentor del presidente) no sólo no fue responsabilizado, sino que el propio López Obrador lo exculpó diciendo que fue engañado.

Qué decir de las obras faraónicas como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles que los mexicanos sostenemos ante su inviabilidad administrativa; o la refinería Olmeca o de Dos Bocas inaugurada hace más de un año y que duplicó sus costos hasta llegar a 17 mil millones de dólares, más lo solicitado en el actual paquete económico, y que en los hechos, más allá de un frasquito lechoso que mostró la secretaria de Energía, Rocío Nahle, para la foto, no ha procesado un solo barril de gasolina.

Finalmente, el Tren Maya habrá de inaugurarse sin estar concluido como las mencionadas obras. De acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) tendrá un costo cercano a los 516 mil millones de pesos, 3.3 veces lo presupuestado originalmente. El presidente asegura que empezará a generar ganancias en seis años.

Panorama poco halagador… Muy poco que celebrar…

Una App en lugar de sucursales

El pasado viernes, seis adultos mayores se desmayaron mientras hacían fila a pleno sol afuera de un banco del Bienestar para cobrar su pensión, en Acapulco. A dos de las sucursales les falló el sistema, uno cerró y el otro se vio rebasado. La fila estaba desde antes de que abriera el banco y había personas que llevaban más de seis horas esperando.

Actualmente, el único banco en México que está abriendo sucursales, es el Banco del Bienestar. Incluso, el presidente López Obrador presume de que es el banco que tiene más sucursales en el país -casi 2 mil 200 y la meta es llegar a 2 mil 744-, superando al Banco Azteca -poco más de 2 mil-. No extraña, partiendo de que también está orgulloso de no usar tarjeta de crédito. De aplicaciones en el celular mejor ni hablar.

Y mientras tanto, los bancos tradicionales cierran paulatinamente sucursales y migran hacia la banca digital, particularmente hacia las aplicaciones en las cuales se pueden hacer prácticamente todas las transacciones desde el teléfono celular sin tener que acudir a la sucursal bancaria y, menos aún, hacer fila por horas. Lo que es más, hoy existe una amplia oferta de bancos 100% digitales, donde lo único físico es la tarjeta, y con tendencia también a desaparecer.

Por lo menos este sexenio se ha perdido la oportunidad de una verdadera revolución bancaria en México, con un Banco del Bienestar totalmente digital, que ofrezca sus servicios en línea, o por lo menos con algo tan básico como dispersar las pensiones -como hacen con las becas escolares-. No es así, se optó por un modelo de hace 20 años, gastando dinero en sucursales físicas, equipamiento y contratación de personal. Es como si festejáramos contar con el mayor número de telégrafos a nivel mundial.

Cuestionable el argumento de que no todos los adultos mayores tienen acceso a internet o telefonía celular, pues seguramente si no son ellos, alguien cercano y de confianza cuenta con uno e, inclusive, se podría dotar de un teléfono celular a quien lo requiera, opción más barata que construir y mantener sucursales, además de que permitiría captar clientes que no sólo fueran adultos mayores, pero que no son de interés de la banca privada.

Esperemos ver el siguiente sexenio un Banco del Bienestar digital y de nicho, con capacidad de bancarizar a más mexicanas y mexicanos, no con sucursales con filas interminables y personas desmayadas, algo absurdo, lamentable e inútil en estos tiempos.

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