Escrito por Roberto Ruarte y Washington López
La semana pasada mostró dos facetas dentro de Wall Street. Del lunes al jueves, el mercado intentó evidenciar una
recuperación importante tras las fuertes pérdidas registradas desde el máximo alcanzado en febrero.
Desde el nivel de retroceso del 61.8% de Fibonacci, calculado a partir del alza de agosto a febrero, se observó un intento de
recuperación. Sin embargo, este movimiento alcista falló al enfrentarse a la media móvil de 50 días.
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Caídas del Nasdaq
El viernes, en cambio, se convirtió en una especie de “viernes negro”, con caídas del Nasdaq cercanas al 3%. Este
desplome fue impulsado por la publicación de datos de inflación más altos de lo esperado, en particular el indicador que la Reserva Federal sigue de cerca.
Esta cifra, que resultó “más caliente de lo esperado” (como suelen decir en el mercado), provocó una fuerte liquidación en prácticamente todos los sectores.
El único activo que cerró al alza el viernes fue el oro, que alcanzó máximos históricos de 3,085 dólares por onza. Ningún otro metal replicó este comportamiento, aunque el cobre se mantuvo firme durante la semana, cotizando por encima de los 5 dólares por libra. Esto refleja, en parte, la incertidumbre en torno a los aranceles que Donald Trump podría imponer.

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El impacto de los aranceles de Trump en el mercado
El presidente de Estados Unidos sigue insistiendo en la aplicación de tarifas, con un plazo límite fijado para el
2 de abril. Esta semana será clave para conocer su decisión.
Trump ya ha amenazado con imponer aranceles a la industria automotriz, lo que ha generado preocupación en los mercados. Cada vez que se mencionan nuevas tarifas, el mercado reacciona negativamente.
En este contexto, los activos considerados refugio han sido los bonos del Tesoro a 30 y 10 años, junto con el oro. En un segundo plano, el cobre se mantiene cerca de sus máximos históricos, mientras que los demás commodities, como los alimentos y la energía, aún no han logrado recuperarse.
Además, la política arancelaria de Trump ha provocado una salida importante de capitales de Estados Unidos, lo que se traduce en una repatriación de inversiones hacia otras regiones. La bolsa estadounidense es la más capitalizada del mundo, atrayendo inversores de Asia, Europa y América gracias a la fortaleza de las llamadas “Magníficas 7”:
- Microsoft
- Google (Alphabet)
- Nvidia
- Apple
- Amazon
- Tesla
- Meta (Facebook)
Sin embargo, las recientes tensiones han generado una venta masiva en estas compañías, liderada por Tesla, cuya capitalización bursátil ha caído más del 40% desde la reelección de Trump. Esto es especialmente llamativo, dado que Elon Musk, CEO de Tesla, tiene vínculos cercanos con la administración de Trump.
Efecto en los mercados globales y en México
La incertidumbre sobre los aranceles ha beneficiado a las bolsas de Asia, Europa y Latinoamérica, con la excepción de México, que se ha visto especialmente afectado. Existe la preocupación de que estas medidas puedan derivar en estanflación en Estados Unidos, es decir, una combinación de inflación elevada con un estancamiento económico.
Trump exenta de aranceles las autopartes fabricadas en México y Canadá por tratado del T-MEC
En este escenario, los mercados bursátiles suelen verse perjudicados, mientras que algunos commodities tienden a fortalecerse debido al impacto de los aranceles en sus precios. Los activos que consideramos más atractivos en este contexto son:
- Metales preciosos, como el oro, por su función de reserva de valor.
- Cobre, al ser un metal industrial clave.
- Energía y alimentos, aunque aún no han mostrado una recuperación clara.
El dólar-peso y perspectivas para México
En el mercado cambiario, el dólar-peso encontró soporte en la zona de 19.85, pero cerró la semana más cerca de 20.40. Mientras no haya claridad sobre los aranceles, prevemos un rango de 19.50 – 21.00, con una posible extensión hasta 21.30 en el corto plazo.
Si el tipo de cambio supera la barrera de 21.00 – 21.30, podría habilitarse un movimiento hacia los 22.00 pesos por dólar, con una proyección más agresiva que llevaría el tipo de cambio hasta los 25.70, nivel observado durante la crisis del COVID en 2020.
Dado este panorama, esperamos que el sexenio actual sea un período de depreciación del peso, por lo que recomendamos mantener carteras diversificadas y dolarizadas en la medida de lo posible.
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