Esta es la clave para el desarrollo humano

0

En el Día Internacional de la Alfabetización, los padres tienen la responsabilidad de fomentar el acercamiento de los niños a la lectura: especialista

Mónica Domínguez
Directora de Pedagogía de Advenio

Los primeros años de vida son clave para el desarrollo de cada persona y más, tratándose del principio básico del aprendizaje: la alfabetización. Como un derecho humano universal facilitarlo y propiciarlo desde la infancia es prioritario para la formación y el ejercicio pleno de otros derechos como la libertad, la educación y la cultura.

En el marco del Día Internacional de la Alfabetización proclamado por la UNESCO, es prioritario reflexionar sobre cómo los padres y el entorno pueden fomentar el acercamiento de los niños, desde temprana edad, hacia el gusto y hábito de la lectura y la escritura.

En la vida cotidiana, usamos con nuestros hijos medios impresos y digitales que recrean imágenes que representan emociones, gestos en historias, cuentos y fábulas; despertando en ellos el interés por los símbolos, las imágenes y los códigos que están presentes en un texto escrito.

En la imagen, Mónica Domínguez, directora de Pedagogía de Advenio. 

A mayor experiencia, mayor aprendizaje

Los niños desde muy pequeños inician sus primeros acercamientos a la lectura. Por ejemplo, con las narraciones orales de cuentos, perciben sonidos, imágenes, colores y asocian voces con personas. A partir de este momento se forman conexiones cerebrales importantes que inciden en los procesos de aprendizaje de la lectura y la escritura.

A partir de los 2 años de edad, hacen sus propias producciones escritas, a través de rayas, círculos, grafismos, pseudoletras y garabatos, que más adelante se transformarán en dibujos y palabras con una intención más comunicativa.

Justo así se eleva el potencial creativo de los niños, un momento en el que la imaginación empieza a volar sin límites, los personajes de sus historias y objetos de su entorno cobran vida, se vuelven animados, se identifican con ellos, a la vez que desarrollan nuevas habilidades comunicativas, cognitivas, artísticas, corporales y socioemocionales.

Finalmente, a mayor experiencia mayor aprendizaje, es decir, a mayor exposición con el mundo de los libros, mayores serán las posibilidades de generar en ellos un hábito lector para toda la vida y que éste potencialice las posibilidades de tener nuevos y diferentes encuentros con los textos escritos.