Graciela Iturbide, el ojo que captó la belleza indígena

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Los “Mexicanos Imparables” se encargan de descubrir, como lo hicieron los muralistas al ver que un muro no era sólo una barrera, sino un lienzo para contar historias

Citibanamex El Banco Nacional de México está consciente de que los “Mexicanos Imparables” son el motor del país y por eso, en el marco de su 135 aniversario, quiso celebrarlos y reconocerlos. Además, nos quiere contar la historia de algunos de los Mexicanos Imparables como lo es Graciela Iturbide.

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La máxima exponente de la fotografía en México no se convirtió en una Mexicana Imparable de la noche a la mañana. Como muchos mexicanos, Graciela Iturbide, incursionó en otras actividades antes de encontrar su verdadera pasión.

La fotógrafa mexicana inició su andar en la fotografía mientras estudiaba cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Pronto se dio cuenta que su pasión era inmortalizar los momentos en una sola imagen y comenzó su carrera al lado de Manuel Álvarez Bravo, profesor de la institución en donde ella estudiaba.

Desde 1970, Graciela Iturbide viajó a través de México y países Centroamericanos para lograr retratar su belleza. Pero el trabajo de la mexicana sobresalió por su gran documentación de la población indígena mexicana.

El ojo, y el lente, de Graciela pudo plasmar a comunidades como el pueblo Seri en Sonora y al pueblo de Juchitán, el cual forma parte de la cultura zapoteca.

Graciela Iturbide se convirtió en una “Mexicana Imparable” por hacer lo que le apasiona y retratar con orgullo parte de las raíces de lo que hoy conocemos como México.