¡7,000 millones de seres humanos!

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Las dicotomías malthusianas sobre el impacto poblacional en el PIB y el progreso humanoARTURO DAMM ARNAL*Según los cálculos de la ONU se supone que el pasado 31 de octubre, en Manila, con el nombre de Danica May Camacho, nació el ser humano número 7 mil millones, lo cual, para muchos, puede ser la antesala de la tragedia demográfica, por aqu

Las dicotomías malthusianas sobre el impacto poblacional en el PIB y el progreso humanoARTURO DAMM ARNAL*Según los cálculos de la ONU se supone que el pasado 31 de octubre, en Manila, con el nombre de Danica May Camacho, nació el ser humano número 7 mil millones, lo cual, para muchos, puede ser la antesala de la tragedia demográfica, por aquello de que tarde o temprano, y a este ritmo bien pueden opinar que será más temprano que tarde, nos alcanzará el futuro y, entonces sí, en las más pura tradición malthusiana, a comer puro soylent green.Cito, para no repetir lo que ya alguien ha dicho mejor que yo, a Gabriela Calderón: “Entre tanta noticia negativa acerca de la frágil condición de la economía mundial en 2011 es fácil olvidarse de una gran y feliz historia: la del increíble progreso humano. Que la población mundial haya llegado hoy a 7,000 millones (en 1999 éramos 6,000 millones) mientras que se redujo la pobreza ciertamente que es un gran logro. Contrario a lo que predecían los malthusianos, hemos experimentado 200 años de notable progreso en la calidad de vida de las personas, a pesar de que la población ha crecido de manera exponencial. Particularmente impresionante es el progreso logrado durante las últimas cuatro décadas”, tal y como lo demuestra, en contra de lo que se podría creer, Johan Norberg en su libro Cuatro décadas que cambiaron al mundo: http://www.elcato.org/pdf_files/Cuatro-decadas-que-cambiaron-norberg.pdf.No hay que olvidar que el humano es el único ser vivo capaz de producir más, ¡mucho más!, de lo que necesita para sobrevivir, siendo capaz de sacarle provecho a los recursos a su disposición como ninguna otra especia es capaz de hacerlo, y la mejor muestra de ello es el tiempo, el recursos de los recursos, sin el cual todos los demás salen sobrando, con una disponibilidad de solamente veinticuatro horas por día. El ser humano no es capaz de sumarle más horas a su día, pero sí es capaz de sumarle más producción a sus horas, y ello gracias a la tecnología transformada en bienes de capital que elevan considerablemente su productividad, es decir, su capacidad de hacer más con menos.No deja de resultar curioso el que, para algunos, ¡los malthusianos irredentos!, el nacimiento de un becerro signifique un aumento en el Producto Interno Bruto, y por lo tanto algo aplaudible, al tiempo que el nacimiento de otro ser humano significa, de entrada, una boca más alimentar, reducción del mentado Producto Interno Bruto y, por ello, algo lamentable. Y digo que tales apreciaciones no dejan de ser curiosas porque si bien es cierto que un ser humano más es una boca más que alimentar, si las condiciones son propicias, y esas condiciones siempre son hechura humana, ese ser humano puede llegar a producir más, ¡mucho más!, de lo que consume.Ahora que la humanidad suma 7,000 millones de personas, y que ello puede ser contemplado por algunos como catástrofe, o como la antesala de un desastre, vale la pena leer a Julian Simon, sobre todo su Population matters y su The ultimate resource II.*Economistaarturodamm@prodigy.net.mxEn Twitter: @ArturoDammArnal